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VictorHugo
27-ago-2008, 18:51
La voz en la puerta


Hasta donde llegaban sus recuerdos, la puerta siempre había estado cerrada.

Con sus nueve años de vida, Charly ya había pensado a menudo sobre aquella vieja puerta, erguida en medio del pasillo, de camino a su habitación. Siempre había experimentado una rara molestia al pasar frente a ella, como si se sintiera observado por alguien del otro lado, escrutándolo a través de la mirilla de la cerradura. Varias veces le había sucedido de darse vuelta de pronto con la sensación de que lo espiaban, encontrar la puerta cerrada y sin embargo sentir que algo escurridizo había desaparecido, y que el vacío que lo envolvía era reciente.

La presencia de la puerta –y cierta propensión en su carácter– fueron horadando los nervios del pequeño Charly. Al principio esa molestia se traducía en ahogos y repentinos ataques de asma, de los que ya era víctima desde muy temprana edad. Con el paso del tiempo, esa perturbación se fue convirtiendo en un miedo ciego y sin sentido, llegando al extremo de ni siquiera poder dirigir la mirada hacia donde se encontraba la causa de su tormento. Hasta que esa sensación mortificante se convirtió, finalmente, en puro terror. Sudores fríos le recorrían la piel cuando, inevitablemente, debía pasar frente a la condenada puerta. Y cuando llegaba a su habitación se tiraba en la cama, agitado y con taquicardia, envolviéndose en las sábanas, y desde sus ojos cerrados veía crecer en la oscuridad sombras alargadas que murmuraban y se burlaban de él, de su miedo.

Pero todo eso ya había terminado.

“Ya no tendré más miedo”, se dijo Charly parado frente al corredor que se extendía frente a él, desafiante.

Cuando comenzó a caminar hacia la puerta sabía que no debía mirar hacia atrás, porque...

No sabía más que eso, pero lo sabía, y comenzó a caminar decididamente, con los ojos fijos en el fondo del corredor. Poco a poco se fue sintiendo más aliviado. Al fin, llegó hasta la puerta y se detuvo frente a ella. La puerta se abrió lentamente y sin ruido, apenas unos centímetros, mostrando el interior de una alcoba en sombras. Charly estaba de pie, bañado por la luz mortecina del pasillo, cuando sintió que algo se agitaba en el silencio que lo rodeaba, y desde la oscuridad profunda que se percibía a través de la puerta entreabierta, brotó la voz:

— Hola, Charly.

La voz era grave y pausada. Parecía amigable. Por alguna razón, esto desconcertó al pequeño Charly.

Finalmente, la obsesión que lo había martirizado durante tantos años, ahora estaba frente a él. Charly sintió que su corazón se hacía pequeño y duro como una piedra y los músculos se le contrajeron en un espasmo helado. Sin embargo, no sentía miedo, de eso no tenía ninguna duda. Sabía que estaba a punto de asistir a una revelación por la que había esperado mucho tiempo y que ya no había marcha atrás.

Con el mismo tono parsimonioso, la voz prosiguió:

— No tengas miedo, Charly. Sé cómo te sientes y no te culpo, estás en todo tu derecho. Conozco perfectamente por todo lo que has pasado. Sé cuales son tus sentimientos –dijo la voz sin inflexión y luego, con tono cómplice, agregó–: Esos chicos en la escuela no te tratan muy bien ¿verdad? Te molestan, se burlan de ti. “El callado, el Tartamudo Charly”. “El tonto Charly”. No te gusta que te llamen así ¿o no?

— No, no me gusta –respondió Charly negando con la cabeza.

— Y esa maestra fastidiándote a diario –continuó la voz–, siempre te hace quedar mal frente a tus compañeros de clase, con sus teoremas y geografía, con sus libritos y guardapolvo blanco. Esa bruja con cara de sapo debería reventar ¿eh, Charly?

— Sí, jeje. Debería reventar –repitió Charly, sintiendo que entre él y la voz había un vínculo especial, como si se conocieran desde siempre.

La voz hizo una pausa y Charly se quedó rumiando las últimas palabras sin quitar los ojos de la puerta. Luego, la voz rompió el silencio bruscamente, pero ahora se había vuelto ronca y distante:

— Pero eso no es nada comparado con... lo otro ¿verdad? Lo otro, Charly.

— ¿Qu... qué otro? –alcanzó a decir el niño en un susurro apagado.

— Vamos, Charly, tú no tienes la culpa de nada. Tú no tienes la culpa de que tu padre haya perdido el brazo en ese accidente, y de que se haya perdido en la bebida, el muy bastardo.

La cabeza de Charly comenzó a dar vueltas en un torbellino de imágenes difusas que lo llenaban de espanto. Esa voz que hablaba desde las tinieblas había removido un pantano de aguas convulsas en el que Charly naufragaba en sus largas noches de insomnio.

La voz insistió:

— El cobarde de tu padre no debería descargarse contigo por ser un borracho mediocre, un fracasado sin empleo y bueno para nada. Ese maldito no debería golpearte, Charly.

— No debería golpearme –repitió Charly como un eco.

— Y tu madre, Charly, tu madre...

Ahora nuevos recuerdos visitaron la mente del pequeño, recuerdos oscuros que creía dormidos y sepultados en el barro del olvido, pero no... y de repente tuvo la impresión de que un líquido viscoso y podrido le recorría la piel.

— ¿Quiénes eran esos hombres que la visitaban cuando el borracho de tu padre no estaba? ¿Por qué se encerraban en la habitación? Y esos ruidos, la respiración entrecortada de tu madre... ¿Qué hacían allí, Charly? Tú lo sabes bien, porque cierto día tu madre olvidó cerrar la puerta ¿verdad? –las palabras de la voz se mezclaban con sus propios pensamientos, conformando una telaraña pegajosa alrededor de Charly– No... no debería hacer eso, Charly

— No debería hacer eso –volvió a decir Charly.

Bajando un poco el volumen, pero acercándose, como quien se dispone a compartir un secreto, la voz dijo:

— Sé lo que estás pensando, Charly, y te entiendo. El mundo es un lugar extraño y confuso, amigo. El mundo está lleno de miedos y laberintos, de callejones oscuros y habitaciones cerradas, y el dolor... El dolor siempre está cerca.

La voz calló de pronto y dejó que el silencio hablara por sí mismo. Al cabo de un lapso de tiempo impreciso, la voz volvió a vibrar en el aire y, retomando un tono cómplice, casi paternal, agregó:

— Yo te puedo librar de todo eso, Charly.

El pequeño comprendió entonces lo que la voz le quería decir, y por eso notó que los músculos se le aflojaban. También sintió que algo frío le pesaba en la mano derecha, y lo dejó caer con alivio.

El revólver calibre 38, aún humeante, cayó sobre la alfombra con un ruido sordo, y Charly se sintió liviano, como si se hubiera quitado de encima un traje sucio y mojado.

Luego, apoyó una mano sobre la puerta, empujándola suavemente.

Y, sin volverse a mirar, entró.

Werewolf
30-ago-2008, 20:29
Excelente relato VictorHugo. Me ha picado, tengo que reconocerlo. Lo he deborado, pero hay una cosa que no entiendo muy bien. ¿A quién dispara? Porque si el cañón humea, ha disparado a alguien. Yo entendo que se ha suicidado y por eso puede entrar en la habitación, pero si no es asi, explícamelo, por favor.

Está bie redactado, y hace que parezca que estás con Charly, pasando sus miedos. Bravo.

mariaelena
30-ago-2008, 21:09
Extremecedor..terrorifico!!me ha impresionado.
Dime que no entiendo... si Charly se pega un tiro o no?yo creo que si-
El diálogo de la voz con el niño, me da miedo;creo que es su propia conciencia... que debe sentir ante tanto sufrimiento.
Lo cierto es que me mantienes en suspenso hasta el final.

un abrazo,

Werewolf
30-ago-2008, 21:54
Yo lo veía como un esquiofrénico en sus inicios, pero lo del tiro me dejó desclocado.

mariaelena
31-ago-2008, 08:47
Lo esto releyendo..y disculpa mi impaciencia por que nos cuentes-Victor...pero dime:Mató a su padre antes, no?

El protagonista es un ñiño que no se-si es no conciente de su alrededor-si hay alguien atras de la puerta..o no.

VictorHugo
01-sep-2008, 14:21
Hola, Mariaelena y Werewolf. Me alegro de haberles hecho pasar este "mal rato" :D y de que hayan disfrutado con la lectura. Disculpen que no haya repondido antes, pero tuve algunos problemas para conectarme. En cuanto a lo que dicen, Werewolf plantea que el niño se ha pegado un tiro al final, bueno, debo decir que esa no es mi lectura del cuento, lo cual no quiere decir que sea la única -ya me habían dicho lo mismo en otro foro, hubo varios lectores que interpretaron que el niño se mata-. Mi intención era la siguiente, y aquí Mariaelena se acercó bastante con su interpretación: en el relato hay un hueco, un "punto muerto" que el narrador ha omitido, desde el momento que Charly decide enfrentar a la puerta. Lo que el narrador no dice es qué pasa en el medio, ¿por qué decidió ir hacia la puerta? ¿qué pasó antes de eso? Hay que tener en cuenta el simbolismo del relato, pues la puerta representaría la parte "inconsciente" de Charly, donde él ha "censurado" todos sus miedos, rodeado de ambiente hostil, el niño desplaza entonces el objeto de su tormento hacia la puerta. Entonces el diálogo de "la voz" en la puerta con el niño y su ingreso a ella sería el acceso a la locura, la pérdida absoluta de la razón. Y lo que pasó antes fue un parricidio, por eso lo de la pistola "aún humeante"... Bastante macabro ¿verdad? Espero haber despejado sus dudas, y si no, en todo caso me lo hacen saber.
Un abrazo, amigos ;)

Werewolf
01-sep-2008, 14:34
Estupendamente explicado, si señor. M.E. 1 - W.W. 0

mariaelena
01-sep-2008, 14:47
jajaj..es increible como me enrriedo en algo tan terrorifico..., tu tienes la culpa mi querido Victor...:p


un abrazo y muchas gracias...por la explicación.

VictorHugo
02-sep-2008, 17:03
Bueno, me alegro de haber aclarado sus dudas, amigos. Y ya sabes, Mariaelena, cuando veas mi nombre nuevamente, ¡lo que te espera! :D
Un abrazo ;)

File
02-sep-2008, 17:55
Me ha encantado tu relato!!!!!! que desenlace....si si....que intenso.

VictorHugo
02-sep-2008, 22:17
Gracias, File, por tu lectura. Y a mí me encanta que te haya gustado el relato, de verdad. No todos los días se cosechan nuevos lectores, así que... ¡bienvenida al terror! :mad::D Espero que los próximos también te gusten ;)
Saludos.

File
02-sep-2008, 22:38
Si victorhugo ,espero tus próximos relatos...me encanta el terror :eek:

Caronte el barquero
04-sep-2008, 14:43
Cierto, ese hueco del medio es lo que me dejaba con intriga. Además, como imprimí la historia para leerla y no tenía el resto de comentarios, también me pregunté por la pistola y se me ocurrieron miles de posibilidades. Supongo que no descarté ninguna hasta que leí esto.
Creo que lo mejor de la historia es el cambio en el tono de la voz, casi como si de varias voces se tratara. Le da un tono más psicodélico al cuarto y, por tanto, a la historia en general. Bravo, VictorHugo. Has ganado un nuevo adepto :)

VictorHugo
04-sep-2008, 15:57
Hola, File. ¿así que te encanta el terror? Pues ¡ya somos dos! :D:D En cuanto a los próximos relatos, en breve estaré subiendo uno nuevo, una especie de mezcla entre el terror y el género policial, a ver qué te parece ;).
Hola, Caronte, y bienvenido también a mis alucinaciones :eek:. Lo dicho: espero que así como les ha gustado este, les sigan pareciendo igual de "malos" los que vienen. Espero no defraudar ;)
Un abrazo, amigos :)
HugoPerrone

Vinuesa
05-sep-2008, 12:18
Simplemente genial. Muy bueno el simbolismo de tu relato. Espero leer más cosas tuyas. Un saludo

VictorHugo
08-sep-2008, 15:57
Gracias por tu apreciación, Vinuesa. Y sí, parece que nuestro lenguaje entiende más de simbolismo que de significados aparentes. Me alegro que te haya gustado. Y, por cierto, yo también espero que me sigas leyendo! :D
Un abrazo :)

VictorHugo Perrone