Ver la Versión Completa : Ya no queda sitio en el Infierno.
Llegó la hora de empezar.
Para todos aquellos que no sepan de que va esto,pueden enterarse aquí:
http://www.forodeliteratura.com/showthread.php?t=3031
Era un mañana húmeda, mas que cualquier otra que se pudiera haber sentido en ese verano. Pero aun así, Miguelseguía sentado en la mecedora en la puerta de su vieja casa como todas las mañanas, día trasdía, con su pipa en la boca ambientando el lugar con un aroma dulce muy agradable.
las horas pasaban lentamente y mas, cuando no se sentía ni la respiración de unalma transitando por allí, pues las personas que antes habitaban el lugar habían emigrado mucho tiempo atrás, menos eel.Poralguna razón Miguel, nunca quiso irse para la gran ciudad pues lo único que necesitaba se lo daba la tierra, los libros y el tabaco que fumaba. Cuando deseaba sentirse acompañado o hablar conalguien, se sentaba por horas a charlar y reírse con su mejor amigo, un viejo pastor alemán que aunque sus nueve años lo hacían un perro viejo para su especie, lucia como si apenas estuviera en el primer año de su perruna vida.
Lamañana continuaba igual que las demás, hasta que al horizonte diviso una figura, no distinguía si era hombre o mujer pero sique le hacia senas con los brazos. Miguel aspiro la ultima bocanada de humo que le quedaba se su cigarro tomo su sombrero y se dirigió al lugar...
Cuenta cuentos
23-ago-2008, 10:31
¿Dónde narices estoy?, este mapa no hay Dios que lo entienda. Silvia llevaba cinco horas recorriendo el campo por carreteras secundarias, superando las tres primeras pruebas de la gymcana organizada por su amigo Carlos Constanza. Ahora tenía que conseguir un huevo recién puesto, la condición era que estuviera caliente todavía cuando llegara a la meta.
Por el momento solo se veía una larga carretera y… - Oh, penso eso que veo es un cruce con un cartel indicador, a ver que dice. Detuvo el coche en mitad del cruce y leyó consternada hacia la derecha decía CAMINO CORTADO SIN SALIDA, MINA CERRADA. Seguir recto significaba recorrer 120 kilómetros hasta la próximo pueblo, así que la decisión fue fácil, estaba cansada y quería acabar cuanto antes. El de la izquierda decía CEMENTERIO ANTIGUO DE CANTALEJO 2 KM Y CANTALEJO 4 KM.
– Bien Silvia allá vamos, giró el volante suavemente y empezó a recorrer aquella carretera serpenteante. Al pasar junto al cementerio a pie de carretera, pensó en el estado lamentable en el que se encontraba la puerta de entrada y por lo poco que pudo ver a través de la reja. Todo eran lápidas rotas y se veian tiradas en el suelo…, lo mas vivo allí era la maraña de plantas que crecian en total anarquía. Siguió recorriendo la carretera y aunque quería acelerar la marcha para alejarse de aquel tétrico lugar, las curvas tan cerradas se lo impedían. En unos 20 minutos ya había llegado al pueblo, pero al recorrer la calle principal que lo separaba por la mitad, observo que… - Oh, pero que mala suerte es un pueblo abandonado. No podía dar la vuelta porque la carretera en ese tramo se había estrechado por lo que tuvo que ir hasta el final de la calle. Justo cuando iba hacer el cambio de sentido, le pareció oír el ladrido de un perro, frenó y al girar su cabeza a la derecha vio una casa por la que salía un humo gris oscuro por la chimenea. – Uff, estoy salvada pensó y empezó a subir la loma despacio ya que el camino era de tierra, no estaba asfaltado y no estaba dispuesta a pinchar una rueda. Hasta que el camino se hizo intransitable para el coche y tuvo que hacer el resto del camino andando hasta la casa.
anikabom
24-ago-2008, 23:25
Esta situación me parece de lo más absurda. Raúl y yo en el coche, despues de hablar con los abogados por el tema de la herencia del tío Facundo, y el maletero repleto de munición y cuatro escopetas de cartuchos recortados.
Me siento un poco como en las películas de gánster, con el pelo al viento mientras mi marido mira a la carretera con un gesto triunfal, como si esa herencia fuera el mayor tesoro del mundo. Esas escopetas le traen recuerdos de una infancia que yo nunca quise conocer.
Desde hace rato tengo la sensación de que ésta carretera no lleva a ninguna parte, cada vez se perfila más tétrica, más oscura, como si los árboles del camino quisieran avisarnos de un peligro que no alcanzamos a sentir. Me recuesto en el asiento, disfrutando de ese aire de misterio y me enciendo un cigarro, pero antes de poder darle la primera calada, Raúl frena en seco... Hay un coche cerrando el camino, a pocos metros del cementerio y a las faldas de una casa por que sale un espeso humo.
Decidimos subir hasta la casa, porque el dueño del coche se habrá dirigido hasta allí y lo mismo necesita algún tipo de ayuda.
Caronte el barquero
25-ago-2008, 01:05
Quién me diría que iba a encontrarme en una casa medio derruída en vez de en nuestra querida casa, reorganizando todos los objetos que en breve comenzarían a pasar de unas manos a otras dentro de la familia. Odio los temas de herencias, me recuerdan los problemas que voy a causar cuando abandone esta vida. De sólo pensarlo me asqueo yo solo. Menos mal que tengo a mi querida mujer. Y a mis partituras, por supuesto. Hay que tener siempre cerca las cosas que más amas, si no, pierdes el norte rápidamente. Que me lo digan a mí; de no ser por mis sesiones de oboe no sé cómo podría aguantar a todos los inútiles del trabajo.
Fuera, fuera...nada de trabajo ahora...Se ha resuelto la herencia perfectamente y ahora a disfrutar. O no. Mierda, ya me dejé el móvil en el coche.
-Cariño, voy por el móvil, quién sabe si nos van a robar ahora.
-¿Y con un móvil te vas a defender o qué?
En fin, cosas de mujeres...Fui al coche, cogí el móvil y, mientras volvía, vi una agitación fuerte de unos matorrales.
-¿Hola?
Nadie respondió. Seguí para la casa, sin darle mayor importancia. Llegué a la puerta, donde me esperaba mi queridísima.
-¿Has oido eso?
Asentí, aunque no le dí mayor importancia. ¿Demostración de valía del sexo dominante? Más de una mujer actual me mataba si decía eso, pero básicamente era esa la sensación. Me recordaba a la sensación que tenía al hacer sudokus: nada me podía parar. Supongo que es imposible controlarlo todo, pero siendo maniático y de mente acelerada, era imposible no pensar en las posibles variables que nos habían llevado allí. Descartadas, obviamente, el azar y la suerte (la primera porque se me escapa, y la segunda porque no existe).
-Deberíamos tocar, ¿o prefieres quedarte aquí fuera?
Me encogí de hombros.
-Podrías haber tocado tú entonces...Tienes las manos libres.
Entonces ella agarró el pomo, tocó la puerta y...ésta cedió bruscamente.
Nunca debí haber salido sola, tendría que haber hecho caso a mi madre. ¿Ahora qué?. Aquí estoy, en mitad de vete tú a saber dónde, y para colmo con coche averiado y sin tener ni una mínima idea de cómo repararlo. No sé que voy a hacer, el móvil no tiene cobertura, y por los alrededores no se ve ninguna casa.
Espero que no tarde mucho en pasar por aquí un coche, de lo contrario me veré obligada a pasar aquí la noche. No, no quiero ni pensarlo, pero es que llevo ya dos horas esperando y por aquí no ha pasado ni un alma. Seguiré esperando, tarde o temprano alguien pasará, seguro, ojalá.
Dos horas y media, aún quedan tres para que anochezca, no pierdas la esperanza Diana.
Tres horas, socorro, socorro, socorro…
Veo algo, sí, alguien se acerca, al fin. Parece un hombre, espero que entienda de mecánica. ¿Qué le pasa? Parece herido, anda de forma extraña. Espera, viene más gente, detrás de él, creo que es una mujer, pero, ¿por qué andan así?, si hubiera habido un accidente cerca lo habría oído.
No me gustan, sé que debería acercarme a ofrecerles ayuda, pero no me gustan nada, y no es solo su forma de andar, tienen pinta de estar locos.
Me han visto, se dirigen hacia mí, ¿qué hago?. Parece que aceleran el paso, tengo miedo.
¿Qué es eso?, ¿una rata?, este lugar me gusta cada vez menos. ¡Noooooo! ¡ No es posible! ¡¿Se la están comiendo?! No puedo quedarme aquí ni un segundo más.
¿Cuánto tiempo llevo corriendo? ¿ Estarán siguiendo mi pista? No pienses Diana, no pienses, sólo corre.
Un cementerio y un coche abandonados, esto ya no podría ponerse peor, no mires, corre.
¡Mi pierna! Lo que me faltaba, caerme ahora, ¿ayyyy!, me duele mucho. Vamos, tienes que levantarte.
¡Una casa!, no puedo creerlo, y aquí hay otro coche, seguramente sea del dueño de la casa. Vamos, un poco más y estarás a salvo.
Miguel al abrir la puerta vio que dos personas estaban a punto de entrar a su casa, una pareja forastera, pues no tenían pinta de haber vivido anteriormente en su pueblo. sin preámbulos Miguel se dirigió a ellos.
Miguel: perdón, salia de prisa, a lo lejos vi a alguien haciendo señas (señalando la carretera) parece alguien herido.
los forasteros voltearon la mirada y si, efectivamente había alguien haciendo señas a lo lejos. Ella corría hacia la casa pero aun estaba a una gran distancia, parecía herida de un pie. Miguel vio hacia el este, otra persona parecía acercarse a la casa por la vieja vereda que conduce al cementerio, era otra joven.
Dios!, todas estas visitas y yo sin café en la casa,-pensó Miguel-.
Miguel era un tipo tranquilo y confiado de las personas, así que no dudo en pedirle a la pareja que entrara rápidamente a la casa; que en el cuarto del fondo a mano izquierda quedaba el baño y que allí había una caja de primeros auxilios, así que les pidió que la sacaran para cuando él regresara con la herida. haciéndole una seña a su obediente perro le ordeno acompañar a la joven que venia desde el este (Silvia) y la guiara por la vereda, pues Miguel había cavado varias fosas para atrapar coyotes, lobos y otros animales que hacían destrozo a sus cultivos.
Ya camino hacia la joven herida (Diana) vio que algo andaba mal, otras personas venían hacia ella pero no parecíangente amigable...
vBulletin® v3.7.4, Derechos ©2000-2008, Jelsoft Enterprises Ltd.