cesar alfonso
23-ago-2008, 01:00
Prologo
La luz aun entraba por las rendijas de la persiana del viejo café, el hombre de pelo negro pidió un café y se sentó, saco un libro del portafolio y empezó a leer , empezó a caer la noche y un hombre joven, no tendría mas de dieciocho años, entro por la puerta, llevaba puesta una chaqueta de color gris oscuro y unos jeans desgastados, unas gafas de sol, aunque ya estaba bastante oscuro, que ocultaban sus ojos, bajo la chaqueta larga que le caía hasta las rodillas se veía una camisa negra sin ningún dibujo que se adivinase, miro alrededor y al fijarse en el libro se aproximo a la mesa y pidió un café, negro, sin azúcar, callo mientras esperaba, llego su café y lo sorbió poco a poco, el hombre del libro hablo primero.
- tu trabajo de esta noche -dijo mientras le pasaba u papel -ahí están los detalles, el trabajo debe de ser limpio, debe parecer obra de uno de los “tuyos” –el joven lo miro con cara de determinación -¿me e expresado claramente?
- Si, señor –anoto los datos del papel en una libreta – ¿se le ofrece algo más a la orden?
- No, por ahora, puedes irte, el trabajo debe estar terminado a la mañana y debe de haber aparecido en las noticias, recuerda, si te atrapan no existimos, ¿esta caro?
- Si señor
- En cuanto a la información, es clasificado
- Entiendo… -guardo la libreta en el bolsillo de la chaqueta, miro el papel en la mesa, el papel se encendió en llamas y se consumió lentamente en la mesa, cuando solo quedaron cenizas derramo el café sobre la llama y se paro –el trabajo estará listo en unas horas, délo por hecho –un hombre alto salio de el café con su compañera
- Damián, ¿porque sigues haciendo esto? –su mirada había cambiado de repente, la dureza del oficial superior se convirtió en una mirada paternal –sabes que no tiene sentido que hagas esto por nosotros, ¿Por qué, Damián?¿porque no simplemente desapareces con tu hermana y te vas a disfrutar del mundo?, eres joven aun, al menos para tu raza,
- Luna, sin la protección que la orden nos ofrece mi hermana tendría que enfrentarse al mundo, no podríamos administrarle su remedio, ella tendría que… -miro hacia otro lado con cara de asco –traquido Marcus, o se lo que hago.
Se paro y salio del café, miro al cielo estrellado y luego abrió la libreta, Andrés Vásquez, pobre alma perdida. Rió para sus adentros, “que vida de madres la que tengo” fue lo único que atino a pensar mientras echaba calle arriba, en el café Marcus pago la cuenta y salio bajo la asombrada mirada de la camarera al ver la mancha de café y ceniza en la mesa, igual que Damián, miro al cielo nocturno, bajo la mirada al piso con tristeza y pensó “Espero que sepas lo que haces Damián”, y echo a caminar calle abajo, eran las siete, el sol apenas se había ocultado.
Luna se despertó y descorrió el grueso dosel de su cama, le parecía recordar que su hermano había salido, le parecía recordar el beso en la frente, ¿o era solo su imaginación?, a fin de cuentas ese era un rasgo típico de su hermano, se miro en el espejo del cuarto, una niña de ocho años la miraba, se escaneo por palmos, mismo pelo blanco perlado que le llegaba hasta la baja espalda, mismos miembros pequeños, misma frente amplia y luminosa, misma boquita diminuta y misma nariz medio respingada, que apenas si era una pequeña protuberancia en su cara, pero el rasgo mas importante de su cara, un par de grandes y brillantes ojos rojos, único vestigio visible de lo que era, pero bueno, no era hora de pensar en esas cosas, fue a la cocina de la habitación de hotel en la cual estaban esa noche, en un cenicero de vidrio habían unos diez caramelos rojos, tomo uno y quitándole la envoltura lo metió en su boca, era dulce como el azúcar, tomo el cenicero y se encamino a la salita, puso el cenicero en la mesa, prendió una lámpara y tomo el primer libro sobre la mesa, saco unos papeles y empezó a tomar notas, se titulaba “la existencia del bien y del mal” en el explicaban todas las razones teológicas y psicológicas de que hubiese mal en el mundo, pasaron dos horas antes de que tocaran la puerta, Luna se apresuro a abrir la puerta, aun si savia que no era su hermano, afuera había una muchacha vestida con un Jean roto y una camisa negra, unas botas militares y un cabello cogido en una cola que le llegaba hasta los hombros, Luna abrió la puerta y ella entro.
- y dime Luna ¿como van tus estudios?
- Van bien Maria, gracias –ella la miro con acara de asombro fingido y le dijo en tono de hermana mayor
- Vamos niña, te he dicho mil y una veces que me llames Mari, somos casi familia, después de todo tu hermano fue el que me pidió que te cuidara
- Perdón, Mari –dijo Luna en un tono un poco mas relajado – ¿como esta mi hermano?
- ¿Quién?,¿Damián?, dímelo tu, tu vives con el después de todo
- Si… pero, últimamente solo lo veo por unos minutos cuando llega al amanecer y se va muy “temprano”
- Si, se lo que quieres decir, pero tranquila, estoy seguro de que hoy aparecerá, después de todo no se cumplen dieciséis años todos los días, ¿o son ocho años en tu raza?
- Si, los vampiros envejecemos un año por cada dos años humanos, pero también maduramos del mismo modo, por eso es que yo sigo actuando como una niña de ocho años humanos.
- Bueno, deja los libros y vístete que aun estas en camisón, tu hermano nos buscara mas adelante
- Cierto
Entro en la habitación y se cambio, mientras Luna estaba cambiándola Maria inspecciono el material de estudio de la pequeña, “sin duda no ha madurado, pero la clase de libro que lee y que comprende es increíble, aun para un vampiro” Luna salio, el pelo largo aun suelto, un pasamontañas que cubría la parte superior de su cabeza, unos jeans azules, una camisa de color rozado y un curioso chaleco marrón que emitía unos ruidos metálicos extraños, además de una mochila en la cual llevaba sus caramelos, le tomo la mano a Maria y se descolgaron por la escalera para incendios del lateral del edificio, una “medida de seguridad” que le había enseñado su hermano, juntas de la mano caminaron calle abajo y se perdieron entre la gente normal que no savia nada sobre nada.
Andrés Vázquez, un comerciante conocido por ser interminablemente avaro se despertó en su casa al sonar su despertador a las diez, se vistió y salio, camino un par de calles hasta un terreno baldío, preparo todo para esa noche, formol, navaja, plásticos, sedantes, todo esto guardo en una caja y enterró baso una roca, nadie lo vería ahí, era lo mejor, aun si alguien gritaba nadie lo escucharía, saco un trapo y le puso un liquido de olor extraño, salio a caminar con la mano en el bolsillo, el trapo untado, listo, entonces la vio, una mujer que apenas y llevaba algo de ropa encima, se le acerco por la espalda y la arrastro hacia si con el trapo estrujándole la nariz, la levanto como si estuviera dormida y en hombros se la llevo, llego a su terreno baldío y entonces lo vio, un hombre joven de pelo negro largo hasta los hombros y gafas de sol estaba sentado en la piedra en el sitio exacto donde el había enterrado sus cosas, el hombre joven estaba leyendo un libro grueso, cuando el hombre se detuvo con su victima en hombros el hombre joven cerro el libro con un golpe, saco un pequeña libreta del bolsillo superior de su chaqueta y sin mirarlo le dijo.
- Vázquez Andrés, alias el desollador de Manchester, se le acusa de seis asesinatos y tortura a sangre fria, además de esto violación y permanencia ilegal en esta dimensión, adjunto a tres cargos por vandalismo y uno por robo a una tienda de zapatos, ¿como se declara ante los cargos que se le imponen?
- Jejeje, eres el cazador que la orden mando a por mi, lamento decirte que no soy tu asesino habitual, de hecho dudo que puedas salir vivo de aquí
- Creo que no me ha entendido, repetiré mi pregunta, ¿Cómo se declara de los cargos que se le imponen?
- ¡culpable!
- Entonces procederé con su sentencia, si no le importa, se le sentencia a una eternidad en el cuarto circulo del infierno, como sentencia terrenal se le sentencia a muerte inmediata, dígase y cúmplase
- Jajajajajajajaja, crees que podrás matarme, no soy un humano típico cazador –unas alas negras como de murciélago rotaron de su espalda y cortaron en pedazos a la mujer que estaba dormida, se lanzo hacia delante con unas manos como garras extendidas
“Lamento informarte, que yo tampoco soy tu cazador habitual” dijo Damián al sacar de debajo de la chaqueta una pistola y disparar tres balas de plata en la frente del demonio, este esquivo el ataque y contraataco, Damián salto unos tres metros y desde el aire inundo el piso con una lluvia de balas, el cargador se agoto, el demonio estaba anclado a suelo por las balas y no podía moverse, Damián saco un largo cuchillo de su chaqueta y lo clavo en el pecho del demonio, todas las heridas, las alas y las garras se hicieron humo y solo quedo un cuerpo como el de cualquier humano común, Damián recordó las indicaciones de Marcus “uno de los “tuyos””había dicho, con asco en la cara se acerco al cuerpo sin vida y a medida que se acercaba al cuello sus colmillos fueron creciendo, los clavo brevemente en el cuerpo y luego los retiro, después de todo ese cuerpo ya no tenia sangre, miro la hora, eran las once y veinte, si no se apresuraba llegaría tarde, guardo el cuchillo y le cambio el cargador a la pistola antes de guardarla, se echo a caminar calle arriba, su hermana y Maria lo esperaban.
I
diganme si les gusta (o les parece basura, me interesa lo que piensen):D
La luz aun entraba por las rendijas de la persiana del viejo café, el hombre de pelo negro pidió un café y se sentó, saco un libro del portafolio y empezó a leer , empezó a caer la noche y un hombre joven, no tendría mas de dieciocho años, entro por la puerta, llevaba puesta una chaqueta de color gris oscuro y unos jeans desgastados, unas gafas de sol, aunque ya estaba bastante oscuro, que ocultaban sus ojos, bajo la chaqueta larga que le caía hasta las rodillas se veía una camisa negra sin ningún dibujo que se adivinase, miro alrededor y al fijarse en el libro se aproximo a la mesa y pidió un café, negro, sin azúcar, callo mientras esperaba, llego su café y lo sorbió poco a poco, el hombre del libro hablo primero.
- tu trabajo de esta noche -dijo mientras le pasaba u papel -ahí están los detalles, el trabajo debe de ser limpio, debe parecer obra de uno de los “tuyos” –el joven lo miro con cara de determinación -¿me e expresado claramente?
- Si, señor –anoto los datos del papel en una libreta – ¿se le ofrece algo más a la orden?
- No, por ahora, puedes irte, el trabajo debe estar terminado a la mañana y debe de haber aparecido en las noticias, recuerda, si te atrapan no existimos, ¿esta caro?
- Si señor
- En cuanto a la información, es clasificado
- Entiendo… -guardo la libreta en el bolsillo de la chaqueta, miro el papel en la mesa, el papel se encendió en llamas y se consumió lentamente en la mesa, cuando solo quedaron cenizas derramo el café sobre la llama y se paro –el trabajo estará listo en unas horas, délo por hecho –un hombre alto salio de el café con su compañera
- Damián, ¿porque sigues haciendo esto? –su mirada había cambiado de repente, la dureza del oficial superior se convirtió en una mirada paternal –sabes que no tiene sentido que hagas esto por nosotros, ¿Por qué, Damián?¿porque no simplemente desapareces con tu hermana y te vas a disfrutar del mundo?, eres joven aun, al menos para tu raza,
- Luna, sin la protección que la orden nos ofrece mi hermana tendría que enfrentarse al mundo, no podríamos administrarle su remedio, ella tendría que… -miro hacia otro lado con cara de asco –traquido Marcus, o se lo que hago.
Se paro y salio del café, miro al cielo estrellado y luego abrió la libreta, Andrés Vásquez, pobre alma perdida. Rió para sus adentros, “que vida de madres la que tengo” fue lo único que atino a pensar mientras echaba calle arriba, en el café Marcus pago la cuenta y salio bajo la asombrada mirada de la camarera al ver la mancha de café y ceniza en la mesa, igual que Damián, miro al cielo nocturno, bajo la mirada al piso con tristeza y pensó “Espero que sepas lo que haces Damián”, y echo a caminar calle abajo, eran las siete, el sol apenas se había ocultado.
Luna se despertó y descorrió el grueso dosel de su cama, le parecía recordar que su hermano había salido, le parecía recordar el beso en la frente, ¿o era solo su imaginación?, a fin de cuentas ese era un rasgo típico de su hermano, se miro en el espejo del cuarto, una niña de ocho años la miraba, se escaneo por palmos, mismo pelo blanco perlado que le llegaba hasta la baja espalda, mismos miembros pequeños, misma frente amplia y luminosa, misma boquita diminuta y misma nariz medio respingada, que apenas si era una pequeña protuberancia en su cara, pero el rasgo mas importante de su cara, un par de grandes y brillantes ojos rojos, único vestigio visible de lo que era, pero bueno, no era hora de pensar en esas cosas, fue a la cocina de la habitación de hotel en la cual estaban esa noche, en un cenicero de vidrio habían unos diez caramelos rojos, tomo uno y quitándole la envoltura lo metió en su boca, era dulce como el azúcar, tomo el cenicero y se encamino a la salita, puso el cenicero en la mesa, prendió una lámpara y tomo el primer libro sobre la mesa, saco unos papeles y empezó a tomar notas, se titulaba “la existencia del bien y del mal” en el explicaban todas las razones teológicas y psicológicas de que hubiese mal en el mundo, pasaron dos horas antes de que tocaran la puerta, Luna se apresuro a abrir la puerta, aun si savia que no era su hermano, afuera había una muchacha vestida con un Jean roto y una camisa negra, unas botas militares y un cabello cogido en una cola que le llegaba hasta los hombros, Luna abrió la puerta y ella entro.
- y dime Luna ¿como van tus estudios?
- Van bien Maria, gracias –ella la miro con acara de asombro fingido y le dijo en tono de hermana mayor
- Vamos niña, te he dicho mil y una veces que me llames Mari, somos casi familia, después de todo tu hermano fue el que me pidió que te cuidara
- Perdón, Mari –dijo Luna en un tono un poco mas relajado – ¿como esta mi hermano?
- ¿Quién?,¿Damián?, dímelo tu, tu vives con el después de todo
- Si… pero, últimamente solo lo veo por unos minutos cuando llega al amanecer y se va muy “temprano”
- Si, se lo que quieres decir, pero tranquila, estoy seguro de que hoy aparecerá, después de todo no se cumplen dieciséis años todos los días, ¿o son ocho años en tu raza?
- Si, los vampiros envejecemos un año por cada dos años humanos, pero también maduramos del mismo modo, por eso es que yo sigo actuando como una niña de ocho años humanos.
- Bueno, deja los libros y vístete que aun estas en camisón, tu hermano nos buscara mas adelante
- Cierto
Entro en la habitación y se cambio, mientras Luna estaba cambiándola Maria inspecciono el material de estudio de la pequeña, “sin duda no ha madurado, pero la clase de libro que lee y que comprende es increíble, aun para un vampiro” Luna salio, el pelo largo aun suelto, un pasamontañas que cubría la parte superior de su cabeza, unos jeans azules, una camisa de color rozado y un curioso chaleco marrón que emitía unos ruidos metálicos extraños, además de una mochila en la cual llevaba sus caramelos, le tomo la mano a Maria y se descolgaron por la escalera para incendios del lateral del edificio, una “medida de seguridad” que le había enseñado su hermano, juntas de la mano caminaron calle abajo y se perdieron entre la gente normal que no savia nada sobre nada.
Andrés Vázquez, un comerciante conocido por ser interminablemente avaro se despertó en su casa al sonar su despertador a las diez, se vistió y salio, camino un par de calles hasta un terreno baldío, preparo todo para esa noche, formol, navaja, plásticos, sedantes, todo esto guardo en una caja y enterró baso una roca, nadie lo vería ahí, era lo mejor, aun si alguien gritaba nadie lo escucharía, saco un trapo y le puso un liquido de olor extraño, salio a caminar con la mano en el bolsillo, el trapo untado, listo, entonces la vio, una mujer que apenas y llevaba algo de ropa encima, se le acerco por la espalda y la arrastro hacia si con el trapo estrujándole la nariz, la levanto como si estuviera dormida y en hombros se la llevo, llego a su terreno baldío y entonces lo vio, un hombre joven de pelo negro largo hasta los hombros y gafas de sol estaba sentado en la piedra en el sitio exacto donde el había enterrado sus cosas, el hombre joven estaba leyendo un libro grueso, cuando el hombre se detuvo con su victima en hombros el hombre joven cerro el libro con un golpe, saco un pequeña libreta del bolsillo superior de su chaqueta y sin mirarlo le dijo.
- Vázquez Andrés, alias el desollador de Manchester, se le acusa de seis asesinatos y tortura a sangre fria, además de esto violación y permanencia ilegal en esta dimensión, adjunto a tres cargos por vandalismo y uno por robo a una tienda de zapatos, ¿como se declara ante los cargos que se le imponen?
- Jejeje, eres el cazador que la orden mando a por mi, lamento decirte que no soy tu asesino habitual, de hecho dudo que puedas salir vivo de aquí
- Creo que no me ha entendido, repetiré mi pregunta, ¿Cómo se declara de los cargos que se le imponen?
- ¡culpable!
- Entonces procederé con su sentencia, si no le importa, se le sentencia a una eternidad en el cuarto circulo del infierno, como sentencia terrenal se le sentencia a muerte inmediata, dígase y cúmplase
- Jajajajajajajaja, crees que podrás matarme, no soy un humano típico cazador –unas alas negras como de murciélago rotaron de su espalda y cortaron en pedazos a la mujer que estaba dormida, se lanzo hacia delante con unas manos como garras extendidas
“Lamento informarte, que yo tampoco soy tu cazador habitual” dijo Damián al sacar de debajo de la chaqueta una pistola y disparar tres balas de plata en la frente del demonio, este esquivo el ataque y contraataco, Damián salto unos tres metros y desde el aire inundo el piso con una lluvia de balas, el cargador se agoto, el demonio estaba anclado a suelo por las balas y no podía moverse, Damián saco un largo cuchillo de su chaqueta y lo clavo en el pecho del demonio, todas las heridas, las alas y las garras se hicieron humo y solo quedo un cuerpo como el de cualquier humano común, Damián recordó las indicaciones de Marcus “uno de los “tuyos””había dicho, con asco en la cara se acerco al cuerpo sin vida y a medida que se acercaba al cuello sus colmillos fueron creciendo, los clavo brevemente en el cuerpo y luego los retiro, después de todo ese cuerpo ya no tenia sangre, miro la hora, eran las once y veinte, si no se apresuraba llegaría tarde, guardo el cuchillo y le cambio el cargador a la pistola antes de guardarla, se echo a caminar calle arriba, su hermana y Maria lo esperaban.
I
diganme si les gusta (o les parece basura, me interesa lo que piensen):D