Sami
21-ago-2008, 20:36
Tus ojos secretos
by Sami
-¿Cómo fue?-dijo una vocecita aguda, mientras sus ojos oscuros se posaban en los de ella, buscando las palabras que la introducían a ese mundo mágico, indescifrable.
-Fue…-dijo ella, mientras su mirada se perdía por un momento en la ventana que daba a la calle. La lluvia caía intensamente; torrencial, mojando todo a su paso.
-Fue como un sueño bello, de esos que uno no quiere olvidar. Las luces ya se habían escondido y la noche aparecía majestuosa, desplegando miles de estrellas en el oscuro firmamento. Era el momento indicado para los dos. Así estaba escrito en sus destinos.
-¿En serio?-preguntó llena de interés, arrodillada en su cama.
Al ver sus ojos brillantes de emoción, luego de haber capturado la atención de su nieta, esbozó una sonrisa y continuó:
-Sí, todo lo que digo es cierto. La damita y el joven misterioso se miraron el uno al otro, con las luciérnagas de testigos. Ya nada iba a ser igual…
Por fin se había dormido. Respiraba tranquila, vencida por el cansancio, después de un largo día de juegos en el jardín lleno de flores.
Cerró la puerta con cuidado. Despacio, sin hacer ruido, se dirigió a su habitación. Abrió su armario de caoba, descubriendo la pequeña caja de cartón. En su interior guardaba sus más preciosos tesoros. Tomó las cartas amarillentas y las releyó. En cada línea, la nostalgia asomaba en su rostro. Entonces tomó la foto, en blanco y negro. El joven sonreía y sus ojos oscuros brillaban, con un dejo de ingenuidad reflejados en ellos. Su uniforme militar lucía impecable; perfecto.
Los recuerdos felices, lejanos, recorrían su mente como un torbellino; era imposible no sentir tristeza por lo que no fue.
A pesar del tiempo, el sentimiento permanecía intacto, imborrable. Los años sólo apaciguaron el dolor, mas no lo extinguieron. Cada gesto, cada nota de su voz, todo lo que él significaba para ella se encontraba enterrado en su alma. Nunca pudo olvidar su mirada. Sólo sus ojos tenían ese brillo especial; siempre estaban llenos de luz.
Las lágrimas se deslizaban lentamente por su rostro. Ella lo recordaba una vez más como cada año; en secreto. Secreto había sido su amor en vida y secreto sería hasta el final.
“Bueno, en realidad no tan secreto…” pensó ella para sus adentros, mientras una sonrisa aparecía tímidamente” mi nieta es testigo en mis cuentos de nuestro amor, Marcos…”
Y en silencio, más tranquila, cerró sus ojos y soñó. Soñó que el tiempo no había pasado, que él besaba sus labios finos. Que su amor no era imposible.
Pd: Ojalá y les guste este pequeño cuento...es el primero en este foro...besos!!!
sami:)
by Sami
-¿Cómo fue?-dijo una vocecita aguda, mientras sus ojos oscuros se posaban en los de ella, buscando las palabras que la introducían a ese mundo mágico, indescifrable.
-Fue…-dijo ella, mientras su mirada se perdía por un momento en la ventana que daba a la calle. La lluvia caía intensamente; torrencial, mojando todo a su paso.
-Fue como un sueño bello, de esos que uno no quiere olvidar. Las luces ya se habían escondido y la noche aparecía majestuosa, desplegando miles de estrellas en el oscuro firmamento. Era el momento indicado para los dos. Así estaba escrito en sus destinos.
-¿En serio?-preguntó llena de interés, arrodillada en su cama.
Al ver sus ojos brillantes de emoción, luego de haber capturado la atención de su nieta, esbozó una sonrisa y continuó:
-Sí, todo lo que digo es cierto. La damita y el joven misterioso se miraron el uno al otro, con las luciérnagas de testigos. Ya nada iba a ser igual…
Por fin se había dormido. Respiraba tranquila, vencida por el cansancio, después de un largo día de juegos en el jardín lleno de flores.
Cerró la puerta con cuidado. Despacio, sin hacer ruido, se dirigió a su habitación. Abrió su armario de caoba, descubriendo la pequeña caja de cartón. En su interior guardaba sus más preciosos tesoros. Tomó las cartas amarillentas y las releyó. En cada línea, la nostalgia asomaba en su rostro. Entonces tomó la foto, en blanco y negro. El joven sonreía y sus ojos oscuros brillaban, con un dejo de ingenuidad reflejados en ellos. Su uniforme militar lucía impecable; perfecto.
Los recuerdos felices, lejanos, recorrían su mente como un torbellino; era imposible no sentir tristeza por lo que no fue.
A pesar del tiempo, el sentimiento permanecía intacto, imborrable. Los años sólo apaciguaron el dolor, mas no lo extinguieron. Cada gesto, cada nota de su voz, todo lo que él significaba para ella se encontraba enterrado en su alma. Nunca pudo olvidar su mirada. Sólo sus ojos tenían ese brillo especial; siempre estaban llenos de luz.
Las lágrimas se deslizaban lentamente por su rostro. Ella lo recordaba una vez más como cada año; en secreto. Secreto había sido su amor en vida y secreto sería hasta el final.
“Bueno, en realidad no tan secreto…” pensó ella para sus adentros, mientras una sonrisa aparecía tímidamente” mi nieta es testigo en mis cuentos de nuestro amor, Marcos…”
Y en silencio, más tranquila, cerró sus ojos y soñó. Soñó que el tiempo no había pasado, que él besaba sus labios finos. Que su amor no era imposible.
Pd: Ojalá y les guste este pequeño cuento...es el primero en este foro...besos!!!
sami:)