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Ver la Versión Completa : Al final del sol xXxMaoxXx20


Mao20
30-ene-2008, 03:37
Este cuento o especie de lo que sea, lo escribi cuando iba en los comienzos de 10 grado del colegio (aclaro que voy en 11°). Estuve mirando los documentos que el Ingeniero (que arrreglo mi computador despues de un virus ni del mas jeperca que se le metio) pudo rescatar. Entonces estaba este titulo "Al final del sol", me hizo recordar a la imaginacion que siempre me sucumbe y seria valedero de una u otra manera, colgarlo aqui, para que ustedes lo miren :). Ademas creo que no he cambiado mucho en la forma de escribir xD. Pero como esto es el mejor oficio al que me haya enviciado, pues tocara ir mejorando . :)






Capitulo I
El Cofre

Por un momento la calma era batida por pequeñas vocecitas que retumbaban todo el orfanato, estábamos todos en descanso, era un momento para relajarse y dejar llevar la calma, decía la Madre Superiora , pero nadie hacia eso, las mujeres en sus pequeños grupos hablaban de diversos temas causando un bullicio por todo el orfanato, algunos de los hombres hacían deporte, cosa que era muy particular en los niños, nosotros nos encontrábamos en el sur del orfanato donde siempre nos reuníamos; le llamábamos la casona, pero solo era un árbol inmenso, desde ahí se veía un bosque con todas sus bellezas, el cual estaba después del rió, el cantar de los pájaros, el rozar del viento y el susurro del vació del cielo era algo que muy pocos conocían, bueno, solo los que se subían, que eran los del clan. Estábamos Cristo, Mario y yo(miembros del clan). De repente vimos a Diego(también del clan) corriendo precipitadamente hacia nosotros como un proyectil sin rumbo y deteniéndose a 2 metros.

En la cara de Diego se veía admiración, también fatiga; ojos penetrantes, cabellera rizada, rostro circular, alto, por cierto era el mas alto del orfanato, acuerpado, facciones marcadas, su pasado se desconoce, era el mas lento de todo el salón, nunca pasaba esas materias que requerían pensamiento.

¡¡Tengo algo que mostrarles!!- Grito Diego con mucho esfuerzo mientras dio vuelta hacia atrás y continuo su marcha por donde vino.


Será algo importante - Me dijo Mario mientras se bajaba del árbol dificultosamente y emprendía carrera en la misma dirección de Diego.

Bajamos del árbol rápido, seguimos a Diego pausadamente, sin perderle de vista.
Después de un momento de carrera continua, muy poca charla, llegamos a el Rió; aquel Rió era un lugar temido por todos los del orfanato, pues el silencio y el frió espeluznante hacia asustar a cualquiera, una calma oscura recorría la soledad de aquel lugar, la penumbra y el caos era sinónimo del paisaje, árboles inmensos y antiguos, telarañas cruzando de árbol en árbol, el sol no llegaba tanto, pues las hojas de los árboles retenían los rayos, dejando pasar solamente pocos puntitos, que causaban en el piso un aroma mítico, el rió era una especie de basurero, nada limpio, una nube blanca flotaba encima del agua, el olor era a humedad picha, si así se puede decir.

Rápidamente divise a lo lejos a Diego parado al lado de un hueco, que se hallaba a unos pocos metros del rió.

¿Que es esto?-pregunto Cristo mientras se acercaba a el Hueco.

Julián me dijo–Susurro Diego mientras se agachaba.- que había votado mi balón en el rió.

Unas semanas antes, Diego y Julián tuvieron un rocé en clase, todo fue por causa de una niña, los dos enamorados se empujaron, se maldijeron y al final los separo la profesora.
Al otro día a Diego se le perdió su balón de básquet favorito, todos los hechos concluían que Julián era el culpable, pues Diego era un muchacho muy querido en el salón; se le apodaba chiki, solo por lo grande y por tener valores muy nobles, y no tenia ningún otro enemigo.

Así que vine a buscarlo–Repuso Diego señalándolo con su mano derecha.- y me encontré con este hueco

¿Y encontraste el balón?- Dijo Cristo sonriendo.

¿Qué ahí en él? – Pregunto Mario.

Deberíamos irnos, este ambiente...-Dije, mientras la respuesta de Diego me cayo.

¡No!, esto no se ve todos los días - Exclamo Diego ignorando la pregunta de Cristo.- si ven bien ahí un cofre debajo de ese hueco, yo me ofrezco como voluntario para entrar y sacarlo.

Nadie se opuso a la idea de Diego, pues mientras lo decía él se metía al hueco.
Todo por un momento fue silencio, solo se escuchaba el ruido penetrante del Rió, observábamos como Diego se metía en el hueco, trataba de sacar dificultosamente aquel cofre, la intriga de saber que tenia aquel cofre consumía nuestros pensamientos en un solo hecho, trate de mirar a Cristo, primera vez que no veía esa risa burlona marcada en él; mientras que Mario se agachaba al lado del hueco, como tratando de ayudar, entre quejido y quejido, Diego nada que podía levantar ese cofre, tampoco pedía ayuda, era como si lo quisiera hacer solo, el orgullo era muy alto, niño fortachón.

¡¡Que hacen Ahí!! –Escuchamos ese grito detrás de nosotros.

La tensión se quebró violentamente, como una explosión. Al darnos media vuelta vimos a la Profesora Bukotski acercarse a nosotros como un pelotón embravecido, el rostro, por un momento se puso pálido, la boca abierta sin pasar saliva, nadie sabia que decir, faltaban pocos metros para que la profesora Bukotski llegara hacia nosotros y nos preguntara sobre aquel cofre, así que nos quedaríamos sin lo que tuviera guardado, aquella profesora era un poco engreída, intolerante, no le gustaba que se le llevara la contraria, nada alta, bastante baja y bien fea que era, pues una nariz horrible sobresalía de su rostro, su boca era lo único que la favorecía, pero, lamentablemente no combinaba con nada, orejas pequeñas, pelo largo, lacio y negro, en su juventud tuvo que haber tenido barros, pues su cara estaba grietada, se arreglaba muy mal, usaba ropa gris, si, siempre era gris, como sus pensamientos; tanto recuerdo una vez, la seño Bukotski había pedido un poema de amor, yo lo hice con todo el sentimiento posible, hasta llore haciéndolo, tengo buenos sentimientos, se me hacia fácil plasmarlos en un papel, al terminarlo, fui a dárselo a la biblioteca(ella siempre se la pasaba ahí, nunca leía libros, solo era, como decían en el orfanato, su aquelarre), pues no quería esperarme hasta la clase, llegue con mucho entusiasmo, una sonrisa de felicidad, de haber logrado algo, de saber que tenia un don; me pare al frente de ella, “Profesora, aquí esta mi poema”, su mirada casi me hizo correr, me lo arrebato de las manos sin yo habérselo alcanzado, leyó el comienzo al frente mío, luego me miro, me lo tiro en la cara, con la excusa que tenia muchos errores gramaticales. Nunca mas volví a escribir, esa profesora se tiro mi Don.

Es mejor que la profesora no sepa del cofre –Susurro Diego mientras se salía del hueco.

El que mejor reacciono fue Mario, la profesora lo quería mucho por ser el mejor estudiante de todo el orfanato. Era educado, bajo, gordo , su rostro era muy fino, ojos delicados, un estudiante ejemplar, con su mirada inocente, caminado inseguro y una voz tierna.

Profesora, ¿Cuándo va ser el previo de Lenguas?- pregunto Mario, mientras se acercaba a la Profesora y la alejaba del hueco.- Mire que ya llevo estudiando 3 días seguidos.

No escuchamos mas las palabras de Mario, se alejo con la profesora, ella se olvido de el regaño que nos iba dar, era como si el hubiera echo el trabajo de un calmante, quedamos en silencio, no esperando otro grito, sino esperando lo que íbamos hacer con el cofre.

De ahí están sus buenas notas –dijo Cristo soltando una pequeña risa- ¿qué hubiéramos echo sin Mario?

Imposible, ese cofre esta muy pesado-Dijo Diego, dándole la atención solo al cofre, ya estando fuera del hueco- Tenemos que pensar bien, como lo iremos a sacar.

Hoy ya no podemos- Dije con ínfulas de importancia – Tenemos que sacarlo arrastrado, mi idea es excavar alrededor de él. ¿Pero seguro Diego, que cuando llegaste, estaba el hueco así como esta?

No, tenia matas encima de él –Dijo Diego mientras agarraba unos matorrales y los ponía encima del hueco- Dejémoslo como estaba y marchémonos.

Nos fuimos Cristo, Diego y yo. Ya se estaba haciendo de noche, así que nos apresuramos en llegar a la mansión, así se le llamaba; una casa inmensa, por fuera bien pintada, la hermana superiora la mando a pintar hace poco, un Rosado escarlata. Grande, como un gigante mostrando poder, admiro ese edificio, toda mi vida eh vivido en él, tiempos buenos , tiempos difíciles, no importa de todos modos aquí eh conocido a grandes personas, tiene un ambiente frió, un aire seco pasea los pasillos de aquel edificio viejo , tenia muchas habitaciones, por dentro, había un salón inmenso, donde todos comíamos; sillas clavadas al piso y de color gris, las mesas no estaban clavadas pero eran lo suficientemente pesadas para que nadie las pudiera mover, las pocas ventanas que tenia el comedor estaban con barrotes gruesos. También había otro salón que era la biblioteca; un color rojo oscuro era el fondo de la pared, el piso era de alfombra, así que se prohibía entrar con zapatos, Doña Milena des, era la bibliotecaria, fue la persona mas odiosa que pude haber conocido en mi vida. En el segundo piso; estaban los cuartos, cada cuarto era por parejas, yo dormía con Cristo.
El tercer piso; en realidad no había nada, solo basura y telaraña, muy pocos se atrevían a subir a el, había una escalera que permitía evitarlo. El cuarto piso; era para las mujeres.

Cristo mostraba una personalidad inmadura, estatura promedio, rostro redondo, ojos saltones, cejas gruesas, el mas hablador y molestoso de la clase, sin embargo, era mi mejor amigo, el me brindaba su amistad, yo la recibía con mucho agrado; pues lo que nadie sabia del orfanato, es las historias tan maravillosas, contadas por Cristo en la noche antes de dormir, es como si todo el día se la pasara imaginando historias, cuentos para luego llegar a narrarlos y de que forma, pues hacia muecas, hasta expresiones chistosas que me hacían relajar en los momentos difíciles.

Cuando llegamos a la mansión todos estaban corriendo, cada uno para su cuarto, lo cual era habitual, minutos antes de irse a dormir.

En el orfanato existía una ley, tenían que estar durmiendo todos apenas el sol se iba.

Mañana, después de la oración, en el hueco-dijo Diego mientras corría hacia su cuarto- ¡¡no se les olvide!!

Cristo y yo simplemente caminamos hacia nuestro cuarto sin mediar una sola palabra, el silencio entre los dos fue total, es la primera vez que no hablábamos nada.

Llegamos, nos acostamos en nuestros camarotes, Cristo arriba y yo abajo, a veces nos intercambiamos de lugar, pero yo me movía mucho en la cama y a veces me caía del camarote, por eso era mas fructífero dormir mas cerca al piso.

Cristo alargando sus pequeños bracitos trataba de apagar la luz desde su cama, luego una melancolía comenzó agobiarme; me acorde que mañana después de la oración no solo tenia que ir al hueco, sino que tenia una cita de amor con Angélica, mañana era el día preciso para declararle mi amor, mostrarle todos los sentimientos que tengo sobre ella, no podía dejarla plantada por un tonto cofre.

No puedo ir al hueco – Dije mientras me acomodaba de medio lado en mi pequeña cama.

¿Qué estas diciendo? -Dijo Cristo mientras asomaba su pequeña cabecita por un lado del camarote- Tienes que ir, no sabes que ese cofre puede tener algo muy importante. Además, ¿Qué es mas importante que el cofre? .

Angélica –Dije mientras mi rostro se convertía en un peluche tierno – Nadie es mejor que mi Angélica.

El rostro de mi preciada Angélica se iluminaba en la madera podrida del camarote, como un espejismo, recordé aquel momento, una oportunidad de hablarle, y la perdí.



¿Eh compadre? ¿ya te la fumaste?- Dijo cristo mientras pasaba su mano repetidamente sobre mi cara- De veritas que me estas asustando.

Tranquilo –dije mientras me paraba de la cama y apagaba la luz- si voy a ir al hueco, también voy hablar con Angélica.

¿Cómo le vas hacer? –Dijo Cristo mientras se reía amigablemente- No sabes que las personas normales solo están en un lugar a la vez.

Pues por que ya mismo voy hablar con Angélica –Dije en la puerta - Ya vengo.













Capitulo II
Una flor en la noche


Mientras en el silencio de la noche, abría la puerta. La Hermana Maria salía de uno de los cuartos, corrí entre el frió y oscuro pasillo hasta esconderme debajo de una mesa; grande, color café y antigua, una manta de aquella mesa fue la que me tapó. La Hermana Maria entro en otro cuarto, pero dejo la puerta abierta, mi única manera de llegar a Angélica era pasar al frente de la Hermana, no me arriesgue por que me podían ver, así que me quede un buen rato debajo de esa mesa. Después de esperar un rato, la Hermana salió, y comenzó a caminar hacia los cuartos de las mujeres, yo la seguí, tomando objetos alrededor, para esconderme rápido. Aquel pasillo; una gran alfombra de color rojo oscuro en el medio, cuadros de personas que nadie sabe por que están pegadas ahí, eso si, muy bien decorado, varias mesas antiguas, de vez en cuando sillones y muchas cosas mas. La caminada por el pasillo fue larga, aquella hermana era muy rara, cada cuarto paraba, sin decir media palabra, ni voltear la cabeza, se quedaba quieta, como diciendo “Haber duérmanse” luego seguía caminando. El cuarto de las mujeres quedaba en el 4 piso, tenia que pasar por el 3 piso. Cada paso se palpaba, un momento extraño. Comencé a creer que la Hermana ya me había visto, pues cometía demasiadas torpezas, mas nunca se volteo.

Subimos al tercer piso. Había una reja en el inicio de las gradas(4 piso), la Hermana saco una llave, abrió e inmediatamente cerró, vi como subía, mientras yo me quedaba en aquel tenebroso y oscuro “Tercer Piso”, “Changos” pensé, la única manera de subir, me quede un instante atónito a la idea de pensar que no podía ver a mi Angélica, pero recordé; era por unas escaleras, bien al fondo del pasillo. Camine entre las telarañas, un vació, mil miradas me seguían, cada rato volteaba a mirar atrás, trataba de ver el lado amable, pero, las ratas inmensas, las cucarachas, de vez en cuando un murciélago, eran imposibles de evitar, fue casi eterna. Cuando llegue a la escalera(escalera doble, al final, había una pequeña puertita que parecía abrirse fácilmente), comencé a subirla, llena de polvo, sufro de vértigo y se me dificultaba subir, pensaba solo en angélica, cuando llegue a la puertita, la empuje, fue en vano, estaba muy pesada, pero, sin embargo, alcancé a subirla un poco, viendo un rayo de luz que ilumino la oscuridad, volvió a cerrarse(pues no aguantaba con ella), casi me caigo de la escalera, pero me aferré fuertemente, un susurro entre el fondo y oscuro rincón se paseaba frágilmente y causando estragos en mi cerebro, volteaba de vez en cuando la forma realista de pensar de las personas, la diferencia que ahí entre lo racional y lo irracional, es un largo trecho de fogoso terror, terror que me ayudo a levantar esa puerta pesada .

Se abrió fuertemente, golpeándose con el piso, subí, habían 2 niñas, las dos gritaron incansablemente.
Era un cuarto poco iluminado, camarote normal, las dos se hallaban en sus camas, bastante desorden y la puerta bien cerrada.

Por favor no griten- susurre mientras con mis brazos les hacia señas de suplica.
Se callaron por un momento, haciéndole caso a la inocencia y el amor de un niño. Luego una de ellas( gorda, pelo negro y lacio, ojos verdes, un rostro muy lindo, parecía ser amable) dijo:
-¿Cómo te llamas?

José Maria Corredor -Dije tomándome cierta importancia.- vengo en busca de Angélica Monsalve ¿la conocen?

Las dos fijaron sus miradas en mi, cada ojo de ellas me inspeccionaba de pies a cabeza, la que se encontraba en la cama de arriba, bajo bruscamente y semi-abrió la puerta del pasillo, luego susurro:

Debes tener cuidado Muchacho- susurro la niña(Bajita, flaca, mona y un rostro poco agraciado)- El cuarto de Angélica esta cruzando la esquina del pasillo, 3 cuartos mas a la derecha, si por algún motivo te cogen, no digas que te ayudamos. Ahora vete ya, no ahí nadie, puedes pasar rápido.

-Muchas gracias, les debo una, si necesitan hacer alguna tarea muy larga, no demoren en buscarme, yo se las haré por este favor.

Salí rápidamente de aquel cuarto, el pasillo lo recorrí sin problemas, hasta que llegue a donde se hallaba mi preciada Angélica.

Pensé ¿que le podía decir?, otra vez una brisa fría pero dolorosa me golpeaba fuertemente en mi cabeza, no me sentía con ganas de abrir esa puerta, comencé a sudar como el rió bajando la montaña, la mirada se convirtió en un fuerte pensamiento, en un momento, un grito bastaba para decirle mi amor, los susurros de los cuartos al lado no me hacían perder la concentración que tenia sobre mi Discurso, todas esas clases de oratoria se me vinieron a la cabeza, ¿como un muchacho de 16 años iba declararle a su primer amor, a su primer gran amor?...
Se comenzó a perder la soledad en un vació incandescente, comencé a caer en un hueco sin fondo, en un abismo sin salida, sin escapatoria, una lagrima cayo sobre mi mejilla, Pero no era mía; era de una tercera persona, era el amor reprimido que eh tenido toda mi vida, ese amor que ve como lo escondo en un cofre, observa como un faro la soledad repetitiva... Seguí cayendo en infinitos pensamientos, infinitas cosas albergaban mi poco estudio y mi poca edad, las lagrimas dejaron de mojarme... Ya no vi mas aquel hueco sin fondo, la puerta de mi Angélica, comenzó a aparecer como un auxilio, como una ayuda; mis piernas, mis brazos, mi mente comenzó a recobrar la cavilación que tenemos todas las personas.
Volví a pensar en las ultimas palabras o pensamientos, por que nunca los dije, “Angélica te amo”, eso era todo, demasiado breve; llore aferrándome a la puerta, no podía llegarle con semejante babosada, la Profesora Bukotski se tiro mi Don de poesía, no podía hacerle una.
Me encontraba desorientado, no se que fuerza me hizo llegar, pero esa fuerza se perdió al estar a una puerta de mi amada, volví a pensar..........
“Angélica, desde el momento que te vi, te quiero y te Amo”, seguí llorando, otra babosada más, anótensela al estúpido de Corredor, pero recordé entre mis pocos recuerdos, la improvisación magnifica que tenia mi compadre Cristo, así que pensé de nuevo, “ No mas babosadas Corredor, entras y le dices lo que se te venga a la cabeza, si lo haces mal, eres un torpe”

efezo
30-ene-2008, 08:15
mis ojos... necesito gafas T-T OK, que os puedo decir..., la verdad hubo cosas que no me gustaron mucho a diferencia de otros escritos de tu autoria. Encontré algunas "fallas" (no tienes que tomarlas netamente como fallas) sobre todo al comienzo, se que no estas muy deacuerdo con que desmiembren los escritos para buscar errores sin mirar el contenido, la verdad no hago eso, pues me gusta disfrutar de la buena lectura y entenderla, pero no puedo quedarme con las cosas que pienso sobre lo que leo. Tampoco es por dármelas de que pueda saber mucho por que axial como todos, yo ando aprendiendo, mi intención es solo es que las cosas que te pueda decir, te sirvan para que en un futuro puedas escribir cosas de mayor calidad de las que escribes ahora, puede que tomes algunas, todas o ninguna, la verdad eso va en vos. como sea esto fue lo que vi.




desde ahí se veía un bosque con todas sus bellezas, el cual estaba después del rió, el cantar de los pájaros, el rozar del viento y el susurro del vació del cielo era algo que muy pocos conocían

No me gusta mucho la forma en que en esta parte el protagonista narra la, escena, la conexión se rompe completamente, pues esta hablando del contenido del lugar/ saltas a la locacion/ y luego bruscamente regresas a la descripción... además el chico esta narrando desde el inicio y durante toda la historia en primera persona y pues en este caso pareciera que el autor (vos) estuvieras de narrador.


llegamos a el Rió; aquel Rió era un lugar temido por todos los del orfanato, pues el silencio y el frió espeluznante hacia asustar a cualquiera.

En esta parte creo que sobra el segundo "río" (con tilde en la i, por que no es de risa :D) pues se sabe que llegaron a ese lugar, entonces repetirlo queda redundante, tal ves un "el cual" sonaría mejor.


Deberíamos irnos, este ambiente...-Dije, mientras la respuesta de Diego me cayo.

Esta fue la frase que mas me formo una odisea :p pues no supe descifrar si era cayó de callar o callo de silencio. pues si es de caer, le falto una tilde para que se cayera bien jejej y si era de callar es con "ll" y seria callaba pues el "mientras" denota que esta pasando en estos momentos


si ven bien ahí un cofre debajo de ese hueco

lo mismo: ahí de locacion o hay de haber> si es ahí le hizo falta un "hay", ahí hay. y si es hay, seria: si ven bien, hay un cofre debajo de ese hueco.


¿Eh compadre? ¿ya te la fumaste?- Dijo cristo mientras pasaba su mano repetidamente sobre mi cara- De veritas que me estas asustando.

esta frase la resalto por que me gustó jejej




si por algún motivo te cogen

en este tipo de frases hay que tener sierto cuidado, pues vos sabes que muchas palabras en nuestro idioma tienen diferentes significados en otros paises.


bueno es todo por decir, me gusto muchisimo la parte final, y quedé con la intriga de lo que habia en el cofre, quiero leer la conti ya ya ya, espero que esté por acá pronto.

salud.