Ver la Versión Completa : Cuentanos aquella vez que...
A ver como lo explico,yo, por ejemplo, digo: Cuentanos aquella vez que luchaste contra a un ejército de monos enrabietados y los venciste con una canica.
Ahora alguien tiene que inventarse una historia, con él de protagonista ,contando lo que pasó,y por supuesto, cuando lo haya escrito,hacer una nueva propuesta de Cuentanos aquella vez que...
Vale vale...lo pillo..pues os explicaré aquella vez que estaba tan tranquila en casa haciendo mis labores y de repente se me ocurre inventarme una pastilla que haga a las personas buenas de corazón. Salía a la calle y la iba repartiendo, me la quitaban de las manos, porque, ya sé que muchos me atacaréis..pero yo creo que las personas son malas por naturaleza.
No harían falta cárceles porque la gente se volvería inocente y bondadosa...los pederastas de mierda dejarían en paz a los niños, y los violadores y asesinos verían que es más bonito hacer el bien y dar la vida que quitarla. No se maltrataría a los animales, al contrario....permitirían que los animales estuvieran con nosotros en todas partes, con respeto.
Los terroristas llorarían por todo lo que han hecho y nunca más sentirían odio.
Ah, cómo aquel día estaba super inspirada, y vomo soy genial...:cool: también me inventé una pastilla para hacer que vuelvan a la vida aquella gente que murió por culpa de la maldad humana. Todos vivos, y la gente desaparecida apareciera!! y ver la cara de las familias reencontradas!!! volver a ver a la niña Maryluz por ejemplo...
Bufffffffffffffff ojalá. Luego me desperté porque me había quedado dormida haciendo la cama...
Ahora tú, cuéntame aquella vez que...;)
Está claro que no sé explicarme...lo intentaré de nuevo. Lo que hay que hacer es escribir un relato contanto cómo pasó aquello que se nos dice,si yo digo cuentanos aquella vez que paraste el tiempo con una cuchara,alguien tiene que contarnos ,en forma de relato ,como lo hizo ,y luego proponer otra. Siento explicarme así de mal,cualquier duda me la preguntais.:p
Werewolf
27-jun-2008, 00:25
Hola amigos, sentaos y escuchad la historia del día en la que paré el tiempo con una cuchara.
Sucedió un día cálido de verano, igual que hoy, nada mas levantarme.
Como todas las mañanas me disponía a desayunar mi vaso de leche con cacao, cuando al empezar a removerlo sucedió algo increíble. En un principio, no me di cuanta, la verdad, porque al estar todavía medio dormido, pues no miraba otra cosa que no fuera el remolino de leche con virutitas de cacao formando un pequeño remolino en el vaso, pero al levantar la vista del la taza y fijarme en la jaula Pippe, mi periquito amarillo, me di cuenta que este estaba suspendido en el aire.
Rápidamente dejé la cuchara encima de la mesa y me fui corriendo a verlo mas de cerca, pero al acercarme, el pájaro se encontraba estupendamente, y me dedicó un gracioso graznido, dándome los buenos días a su manera.
-Me habré quedado dormido y lo habré soñado.-Me dije. Y continué con mi rutina, volviendo a remover. Esta vez, volví a fijarme en Pippe, el cual se había vuelto a quedar congelado, esta vez cabeza abajo.
Pero Pippe no era lo único que se había quedado de piedra. Petra, el galápago de mi hermano, también estaba mas quiero que de costumbre, y tras unos segundos de observación, comprobé que también estaba congelado.
Solté la cuchara y me di cuenta que nada mas hacer esto, todo volvía a la normalidad. La volví a coger para comprobarlo y nada ocurrió.
-Qué extraño!-Me dije. Volviendo a batir la leche, y viendo como se volvían a quedar petrificados, tanto Petra como Pippe.
-Interesante.- Dije sacando la cuchara de la taza sin parar de moverla, para comprobar como todo seguía inmóvil.
Sin dejar nunca de moverla, corrí las cortinas del ventanal de la cocina, y lo que vi me dejó sin aliento:
Una señora mayor, con un bastón y un pañuelo negro en la cabeza, se había quedado parada en medio de la carretera, como si fuera un policía encargado de regular el tráfico. Dos pájaros habían quedado suspendidos en el aire mientras volaban alegremente el uno junto al otro, mientras, justo debajo de ellos, unas niñas saltaban a la comba, solo que la acción se había congelado en mitad de uno de los saltos. Todo estaba detenido, como en una fotografía, y todo volvió a fluir al cesar de mover la cuchara.
Increíble, ¿verdad?. Pues eso no es nada, porque ahora va a venir un amigo para contarnos el día en el que cruzó un océano en una cáscara de un pistacho.
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