Rankum
12-jun-2008, 04:57
“¡Ay que penita más grande! Sigo malito y nadie sabe como curarme. Soy dios todopoderoso, creador del cielo y la tierra. Puse con estas manos cada molécula minúscula y adapté con mi imaginación el universo. A mí se me debe todo este universo y a cambio no pido mucho, sólo quiero que todo siga el curso que yo planeé y, por ahora, todo va perfecto, a excepción de los humanos que no hacen más que ocasionarme problemas y desgracias.
En teoría, estas criaturas son las más perfectas y completas que existen. Su creación no se debió a algo tan premeditado como se piensa, es más, yo diría que fue un error, ya que mientras los creaba enchufé la tele y me puse a ver el canal de “National Geographic” que yo había hecho. Pasó un cuarto de hora y supe mezclar el crearlos con el ver la caja tonta a la vez, pero de repente ocurrió un hecho curioso y es que según estudios de los investigadores caninos más prestigiosos de la naturaleza, el mundo se iba a acabar en siete mil millones de años. Yo me quedé anonadado, tanto que perdí la noción del tiempo y dejé cocerse a los humanos durante días sin querer, pero vi el resultado final de mi error y me vanaglorié, ya que reconocí que fue mi mayor obra de arte. Después de tal alegría me dispuse a probarlos y los incorporé en un planeta llamado tierra, donde reinada la raza canina, como en todo el universo. El experimento fue mejor de lo que yo me pude esperar, ya que a los miles de años quitaron del poder a los perros y se instituyeron ellos como líderes indiscutibles de ese planeta.
Más tarde decidí quitar de la faz del universo a todos los perros súper inteligentes que antes gobernaban y sólo dejé habitado y habitable tan sólo el planeta en el cual los humanos se habían hecho con el poder. Hice esto porque me parecen geniales, son una especie única llena de imprevistos, situaciones graciosas como la invención del fuego (lo inventaron cuando uno de ellos se creía Fernando Alonso con un coche de madera en plan “Pica Piedras” he intentaba arrancarlo con sus llaves de madera y con la fricción fuego), en cambio los perros eran todos previsible, hacían las cosas conforme yo se lo mandaba, funcionaban de forma sistemática a mí.
Los humanos son para mí una diversión constante, lo aprovechan todo para su evolución y yo me aprovecho de ellos porque es un reality show de lo más increíble que hay, el “show de human” como yo los llamo,ya que los humanos es como si participasen en la vida real, pero lo hacen sin conciencia y su pérdida se ve en relación con lo que haya vivido y ganado en bienes inmateriales.
Pero como en esta vida nada hay perfecto, pues los geniales humanos tienen tantos defectos como virtudes. Gracias a ellos he visto atrocidades jamás vista antes por ningún ser. Son políglotas y por eso, al haber de todo, se convierten en seres blancos y negros. Os puedo contar cosas que son espeluznantes porque he sido testigo de muchas barbaries, el tiempo me mata y cada día se cometen muchas más cosas que me enferma el corazón, por eso estoy malito y no sé cómo arreglarlo porque ya cambié el mundo y cometí un error con el error antes cometido y si ahora pretendo corregir el error de poner al error, ya queda en el mundo restos de error que jamás se borrarán, por tanto cometería un error más grande. Por eso cuando ocurre algo malísimo a alguien se pregunta: <<y si Dios existe ¿por qué carajo no arregla esto de una puñetera vez? ¿acaso disfruta viendo como sufrimos?>> Mi respuesta es no, más quisiera ayudar a los que tanto me aportaron porque son mis hijos, también me gustaría ponerlos al día y quitar del medio religiones sobre dioses falsos que ocasionan la vida de millones de personas a manos de personas que sólo quieren poder. Pero la suerte está echada, sólo me falta esperar que la vida siga su curso, ya que al mundo sólo le quedan 7 años de vida como predijeron los perros y será algo parecido al Apocalipsis. Lo que en su día predijeron los perros (fin del mundo) es la doble desgracia de los humanos, ya que por culpa del fin se dio su creación y se dará su final.
Qué bonito ha si recordar el pasado, pero que duro es volver a la realidad, me sentí subir al cielo mientras os lo contaba para volver a caer bruscamente, ya que los humanos inventaron una ley universal en la que dice: <<todo lo que sube tiene que bajar>>, pues si te digo la verdad, el precio de las viviendas humanas ha subido y no hay un dios que la baje (en ese caso yo)
Otra vez me evadí, pero ¿de qué me sirve? ¿Acaso eludiré al tiempo? Porque sería gasto de energías inútil, pues soy inmortal, viviré una constante agonía que no tendrá fin y con el paso del tiempo mis acciones sólo servirán para hacer más llevadera esa eternidad.
Voy a ir al grano, ya que mi vida es eterna y la vuestra es muy breve y debéis vivirla al límite bananas. Como ya os dije he vivido muchas tropelías, batallas, injusticias, hambrunas, peste; y como quiero preveniros, pues al azar he cogido varias historias y de ellas podréis sacar una conclusión, mejor dicho, vuestra propia conclusión.
Truenos, me acuerdo que no paraba de haber truenos, tantos, que la gente de esa aldea tan recóndita creyó que Dios (es decir yo) estaba enfadado, pero yo no tuve nada que ver como es lógico, así que me limité a observar. Había una casa que me llamaba poderosamente la atención, pues su fachada era poco común porque entre los albores de la noche parecía relumbrar con su color tan claro y claro está, los truenos, que saben donde elegir, pusieron su mirada en esa hacienda, de forma que el trueno con más carga voltaica la golpeó, al mismo tiempo que una mujer daba a luz. Irónicamente la madre dio a luz cuando más luz hubo visto en toda su vida con la descarga del rayo. El recién nacido era precioso, su madre era una joya viviente y su padre, que los amaba, era un hombre bondadoso y perteneciente a la aristocracia. La niñez de ese niño llamado Edmundo <<protector de la victoria>> creció en un ambiente muy familiar, lleno de amor, pero sobre todo amor materno. Cuando Edmundo se hizo adolescente, ni vivía ni miraba la vida como los demás, era más maduro de la cuenta, no buscaba lo que hoy se conoce como el “carpe diem”, su ambición estaba junto a su madre porque es a su madre a quien amaba. Su obsesión por ella era catastrófica, tanto que odió a su padre, deseaba que desapareciera de la vida. Tiempo atrás, un erudito le dijo al padre de Edmundo que se cuidara de su progenitor, ya que él sería quien le arrebatara todo, pero hizo caso omiso, ahora se acuerda de esas palabras, aunque por lo que parecía eso no iba a pasar. Poco a poco la cosa se iba agravando hasta tal punto que cuando marido y mujer se estaban besando apareció Edmundo y con un toque sutil de muñeca le desgarró el alma al padre que lo veía como a su enemigo. La situación fue desoladora, la madre no cabía dentro de sí, su único deseo era morir. No culpaba a su hijo de la muerte de su marido, si no que se la echaba a ella misma, ya que ella fue quien lo mimó tanto.
Días más tarde a este trágico suceso Edmundo se hizo con el poder de lo que antes ostentaba su padre, incluso llegó a casarse con su propia madre y eso fue la continuación de la desolación porque cuando iban a consumir el acto de amor, ella no aguantó la presión y acabó por suicidarse. Edmundo quedó sólo en el mundo, con muchos bienes materiales, pero con una vida lejos de amor, pues todo el mundo lo rechazaba y sabían que esos truenos eran un castigo de Dios que se habían consumado en la persona de Edmundo. Pobre adolescente lleno de amor como estaba mató a su padre, que a su vez mató a su madre y por la muerte de ésta Edmundo en un ataque de locura creó un holocausto…mató con mucha violencia a más de 30 personas. Manchó el nombre de la historia de sangre y desde entonces el mundo se tiñe de rojo, ya que antes había asesinato, pero este fue el inicio de millones de muertes sin motivos algunos más que la propia negrura de la mente enferma de los humanos.
También hay historias muy tristes y no tiene que haber para ello asesinatos, ahora mismo se me viene a la mente uno que ocurrió en una de las grandes urbes en esta edad contemporánea. Una mujer llamada Clotilde se fue a vivir a Sevilla, ella provenía de un pueblo de la frontera española con la portuguesa de Huelva de no más de 5000 habitantes. Fue a la ciudad de la Giralda en busca de dinero, ya que era una chica soltera de algo más de 30 años y sus vecinos la rechazaban. Valientemente supo sobrevivir dos años allí sola, con la única ayuda de una amiga que conoció en Sevilla, pero tampoco le aportaba mucho. Un día conoció a Pedro Javier y se sintió enamorada de él. Al parecer ese amor era mutuo y poco después de conocerse empezaron a coquetear. Una historia llevó a la otra, por eso, al cabo de un año ese amor a primera vista se convirtió en un matrimonio y embarazo sí deseado. La vida para ellos dos pasó felizmente bien, se supieron remontar a las dificultades de la vida moderna, tuvieron varios hijos, en fin que envejecieron sin darse cuenta, pero viviendo un ciclo vital pleno y jamás se arrepintieron de sus arrugas. Un 24 de febrero, en plena celebración de San Valentín, Pedro sintió como su corazón ardía y no precisamente de pasión. Murió a las pocas horas en uno de los hospitales sevillanos a causa de un infarto de miocardio. El funeral se saldó con mucha tristeza, ya que asistieron muy pocas personas. El mundo de Clotilde transcurría de manera muy dura, pues sólo tenía el apoyo de dos de sus hijos y en momentos muy puntuales tan sólo. Poco a poco la vida de la canosa Clotilde comenzó a convertirse en soledad, parecía que era un estorbo para sus hijos y empezó a quedarse sola en el mundo. Poco a poco esa soledad y ese vacío se iba convirtiendo en un tormento para esa anciana que sólo buscaba un poco de amor y caridad que no encontraba y jamás encontraría, hasta que vio un osito de peluche tirado en la calle al que llamaría “Sito”. Con Sito, Clotilde se sentía menos sola y por eso empezó a buscar más peluches que estaban solos y abandonados para darse cariño mutuamente. No encontraba más peluches tirados, así que se trajo otros objetos. Con el tiempo iba llenando día a día su casa de cosas que rebuscaba por la calle, generalmente de la basura, hasta que la inundó de cosas pestilentes y encontró su compañía por aquella locura de la soledad. Un mes más tarde ingresaba en un centro psiquiátrico del que nunca pudo salir y pasó así sus días, con más soledad que nunca.
Este mal está presente en muchas ocasiones en esta desagradable sociedad y se la conoce como “síndrome de Diógenes” que era un filósofo griego que vestía únicamente con un tonel de guardar vino. Como siempre, la mente del humano tan compleja y tan débil que parece fuerte e irrompible.
Esta es la historia sobre una criatura humana acaecida entre los siglos XIV-XV, no me acuerdo bien de la fecha porque, aunque sea Dios todopoderoso, no lo soy todo, además de que llevo vivido decenas de billones de millones de decenios. Su nombre transcrito a esta lengua es Coleta, nació en Corbie (Francia) en el año 1381. Su padre murió cuando ella tenía 2 años, fue criada durante cinco años más bajo la tutela de una madre que estaba sumida en una profunda depresión y se apoyaba en Cristo para poder afrontar la muerte de su marido, así que le inculcó gran religiosidad al igual que una férrea enseñanza. Cuando Coleta tenía siete años fue testigo de un asesinato cruel que la marcaría toda la vida porque salió de casa en busca del párroco-gobernante de la zona y cuando retornó de la iglesia se encontró en su carne la fatalidad: Vio como invertían una cruz en su casa como cuando crucificaron a San Pedro en Roma, pero la diferencia es que en la cruz no estaba San Pedro, sino su madre.
Su vida de ahí en adelante fue un horror. Ingresó en la parroquia, de la que el párroco-gobernador se hizo cargo. Al cabo de un tiempo los feligreses podían oír latigazos y gemidos de dolor de una niña pequeña. Cuando cumplió 10 años decidió fugarse de allí y vino a parar en un pueblo cercano en la casa de una familia muy bien avenida tanto en amor como en bienes. A Coleta le ofrecieron mucho amor, pero la niña no daba muestras de sensaciones, se protegía y para ello se aislaba del mundo. Cuando la familia se encontró a la desarropada niña medio muerta, jamás se pensarían que cuando se recuperara fuera como una autista, pero lo que tampoco sabían es lo que la pobre había sufrido.
Con esa familia estuvo hasta los 18 años y decidió ingresar en un convento. Sus problemas de comportamientos, parecían algo más curados, pero aún su protección del mundo era excesiva, por eso se metió en el convento de clausura, en el que no tendría contacto con el exterior y se dedicaría a una vida a Dios. Es extraño que se dedique a Dios, cuando por culpa de Él llegaron sus males, pero ella creía que estaba viva gracias a la ayuda divina. Tuvo una mejoría nuevamente y se dedicó a ir recolectando dinero para ir fundando Iglesias y conventos para que la fe católica se repartiera por todo el mundo. También ayudaba a los más desfavorecidos, pero no hablaba con ellos, aún desconfiaba de la gente y lo haría toda su vida. Sus traumas le hicieron ser caritativa y por ello la nombraron Santa Coleta, pero a su vez, los traumas, la marcaron de por vida y sería como una autista todo su ciclo vital.
Son historias trágicas que empiezan, pero no acaban, ya que agravan aún más las mentalidades sombrías de quienes sufrieron estas experiencias traumáticas. Un individuo es capaz de hacer daño a millones y sólo porque su mente no está correctamente, por eso lo que antes me divertía tanto, visto lo visto, digo que es lo peor que pude crear, mi error.
Se han dado situaciones de holocausto en el mundo y no precisamente por acciones traumáticas, como es el caso de Hitler, ese hombre condenaba los defectos de los demás que él se veía en sí mismo. Ese personaje fue venerado como un Dios para algunos y odiado como el demonio para otros. En cambio la siguiente historia será de una mujer que no es para nada conocida, salvo por sus familiares y ocasionó la devastación mortífera de una comarca entera cercana a un millón de habitantes.
Ana, así se llamaba la mujer arrasadora y desconocida por la historia. Era una persona de tez muy pálida y cuidada, como las musas de siglos atrás. Su pelo era como una dorada espuma que engalanaba a aquellos que desde cualquier punto de vista la observaban. Su inteligencia era muy superior a la de la mayoría de los humanos mortales (hay humanos inmortales y se encuentran en los libros que jamás marchitarán y quedarán en el recuerdo de las posteriores generaciones)
Cuando era pequeñita vivía con su madre y abuela paterna, una mezcla rara, pero que funcionaba a la perfección. 3 mujeres, de 3 generaciones distintas, cuya semejanza sanguínea sólo la aportaba la pequeña Ana. Su infancia fue muy dulce, con mucho amor y mucho aprendizaje que le enseñó su yaya. A Ana le encantaba lo que aprendía de su abuela, pues le parecía que gracias a sus aprendizajes mejoraba día a día, un hecho curioso para una niñita pequeña. Le enseñó a lavarse las manos antes de comer, a la higiene desmedida para no contagiarse enfermedades, también aprendió sobre las supersticiones y adoración a Cristo.
De mayor, Ana siguió con las mismas, pues adoraba a Cristo como salvador y redentor de la humanidad, era supersticiosa y lo peor de todo es que su obsesión por la higiene la llevaría a desgracias mayores, ya que tenía las manos en carne viva por los excesivos enjuagues a las que las sometía cada 5 minutos. Cada vez que se levantaba echaba ambientador desinfectante, incluso en sus últimos días llegó a vivir con una mascarilla. La cosa no duró mucho porque creía que el agua que bebía no estaba higienizada, así que decidió informarse y depurar toda el agua de la comarca. Gran error, pues sus cálculos fueron malos y acabó envenenando a todas las personas y la gente que sobrevivió culpó a un error informático de la depuradora de agua.
Tantas historias y siendo testigo de tantas cosas, nunca se me habían pasado estás reflexiones. El tiempo es demasiado caprichoso, soy Dios y no sé qué es lo que quiere. Creí al principio que lo entendía(al tiempo), más tarde pensé comprenderlo y ahora todo echado por los aire, ya que estoy desconcertado. ¿No es irónico que yo (Dios todopoderoso) esté confundido? Pues no sé a qué viene esto, pero parece que no me entienden, lógico, yo no entiendo tampoco al mundo que creé.
Nunca creía que algo tan mal hecho se podría hacer, pero lo hice. Jamás pensé que de un error algo bueno saldría. Jamás imaginé que algo que parecía tan bueno como la creación de los humanos saliera tan mal, pero salió. En cambio os creé a ustedes, que lejos de divertirme, os adoro porque sois la joya de mi creación. Habéis logrado encontrarme, también, casi habéis encontrado cuál es el secreto de la vida. Habéis igualado vuestra inteligencia a la mía y, sin embargo, sois respetuosos, no os habéis mostrado a los humanos.
He de reconocer que tuve miedo por vuestra culpa, ya que llegasteis al planeta tierra, pero no interferisteis mucho en su vida y apenas nadie se ha dado cuenta, exceptuando algunos humanos que están considerados como locos porque en sus teorías dicen que las pirámides son creación vuestra, al igual que las especies de jeroglíficos encontrados en Sudamérica.
Como ya sabéis, el mundo se acabará dentro de poco, pero ¿Sabéis por qué? Por los humanos para variar, pero bueno eso me viene perfecto porque ya he pensado en mis planes. Planes que me han costado casi toda una creación para matizarlo. Mi proyecto es que ustedes se queden a vivir en esta zona, mientras me ayudan a crear un mundo perfecto y divertido.
¿Qué tenéis impaciencia por saber cómo va a acabar el mundo? ¡qué pelotillas sois! ¡lo hacéis por oírme! porque todos nosotros sabemos que el mundo tendrá su fin, cuando un hombre llamado Bin, bueno ese es uno de sus apellidos, ataque la Santa Sede en el rico país del Vaticano, entonces el Papa en un ataque de furia sacará de su escondrijo una gran bomba atómica que destruirá parte del mundo oriental. Entonces el planeta tierra se hundirá en un caos terrible en el que bombas atómicas de carácter y poder nunca antes imaginados acabaría reventando y dando fin a ese universo que creé.
Gracias por dejarme hablar tanto, ahora estoy tan seco que me voy a tomar algo de líquido, pero no os preocupéis que no será zumo de banana, ya que os respeto más que a cualquier cosa. Me encanta vuestro aspecto tan amarillento con esas bandas negras, pero lo que más me gusta, además de que sois los seres perfectos detrás de mí, es la cara de gatos que tenéis.”
-Señora, lo que acaba de leer es una conversación confidencial.
-Pero ¿eso es bueno?
-No mucho porque visto lo visto ya me dirá.
-Tienes razón doctor. Y ¿qué tiene mi hijo?
-Su hijo sufre un trastorno de personalidad esquizoide.
-Me podría hablar un poco más de la enfermedad y sus tratamientos o curas.
-Pues sí, claro. Para eso la llamé. La personalidad esquizoide se caracteriza por la frialdad emocional de su hijo, que además se incrementa con un distanciamiento de la sociedad. En este caso concretamente, se ve como dentro de su apatía hacia los demás se crea unos devaneos fantásticos. Aún cuesta esclarecer las causas de la enfermedad, pero podría ser debido al gran estrés que sufría.
-¿Tiene cura?
-Por favor señora, le pido un poco de calma y me deje terminar y así podrá preguntarme las dudas. Su enfermedad sí que tiene cura, pero hay que tener paciencia. Para empezar se le harán intervenciones psicofarmacológicas, al mismo tiempo que se le realizará un programa de autoauyuda y se le rehabilitaría en la sociedad, pero todo con calma.
-Gracias señor doctor, espero que con ayuda y fuera Vidal recupere su persona realmente.
En teoría, estas criaturas son las más perfectas y completas que existen. Su creación no se debió a algo tan premeditado como se piensa, es más, yo diría que fue un error, ya que mientras los creaba enchufé la tele y me puse a ver el canal de “National Geographic” que yo había hecho. Pasó un cuarto de hora y supe mezclar el crearlos con el ver la caja tonta a la vez, pero de repente ocurrió un hecho curioso y es que según estudios de los investigadores caninos más prestigiosos de la naturaleza, el mundo se iba a acabar en siete mil millones de años. Yo me quedé anonadado, tanto que perdí la noción del tiempo y dejé cocerse a los humanos durante días sin querer, pero vi el resultado final de mi error y me vanaglorié, ya que reconocí que fue mi mayor obra de arte. Después de tal alegría me dispuse a probarlos y los incorporé en un planeta llamado tierra, donde reinada la raza canina, como en todo el universo. El experimento fue mejor de lo que yo me pude esperar, ya que a los miles de años quitaron del poder a los perros y se instituyeron ellos como líderes indiscutibles de ese planeta.
Más tarde decidí quitar de la faz del universo a todos los perros súper inteligentes que antes gobernaban y sólo dejé habitado y habitable tan sólo el planeta en el cual los humanos se habían hecho con el poder. Hice esto porque me parecen geniales, son una especie única llena de imprevistos, situaciones graciosas como la invención del fuego (lo inventaron cuando uno de ellos se creía Fernando Alonso con un coche de madera en plan “Pica Piedras” he intentaba arrancarlo con sus llaves de madera y con la fricción fuego), en cambio los perros eran todos previsible, hacían las cosas conforme yo se lo mandaba, funcionaban de forma sistemática a mí.
Los humanos son para mí una diversión constante, lo aprovechan todo para su evolución y yo me aprovecho de ellos porque es un reality show de lo más increíble que hay, el “show de human” como yo los llamo,ya que los humanos es como si participasen en la vida real, pero lo hacen sin conciencia y su pérdida se ve en relación con lo que haya vivido y ganado en bienes inmateriales.
Pero como en esta vida nada hay perfecto, pues los geniales humanos tienen tantos defectos como virtudes. Gracias a ellos he visto atrocidades jamás vista antes por ningún ser. Son políglotas y por eso, al haber de todo, se convierten en seres blancos y negros. Os puedo contar cosas que son espeluznantes porque he sido testigo de muchas barbaries, el tiempo me mata y cada día se cometen muchas más cosas que me enferma el corazón, por eso estoy malito y no sé cómo arreglarlo porque ya cambié el mundo y cometí un error con el error antes cometido y si ahora pretendo corregir el error de poner al error, ya queda en el mundo restos de error que jamás se borrarán, por tanto cometería un error más grande. Por eso cuando ocurre algo malísimo a alguien se pregunta: <<y si Dios existe ¿por qué carajo no arregla esto de una puñetera vez? ¿acaso disfruta viendo como sufrimos?>> Mi respuesta es no, más quisiera ayudar a los que tanto me aportaron porque son mis hijos, también me gustaría ponerlos al día y quitar del medio religiones sobre dioses falsos que ocasionan la vida de millones de personas a manos de personas que sólo quieren poder. Pero la suerte está echada, sólo me falta esperar que la vida siga su curso, ya que al mundo sólo le quedan 7 años de vida como predijeron los perros y será algo parecido al Apocalipsis. Lo que en su día predijeron los perros (fin del mundo) es la doble desgracia de los humanos, ya que por culpa del fin se dio su creación y se dará su final.
Qué bonito ha si recordar el pasado, pero que duro es volver a la realidad, me sentí subir al cielo mientras os lo contaba para volver a caer bruscamente, ya que los humanos inventaron una ley universal en la que dice: <<todo lo que sube tiene que bajar>>, pues si te digo la verdad, el precio de las viviendas humanas ha subido y no hay un dios que la baje (en ese caso yo)
Otra vez me evadí, pero ¿de qué me sirve? ¿Acaso eludiré al tiempo? Porque sería gasto de energías inútil, pues soy inmortal, viviré una constante agonía que no tendrá fin y con el paso del tiempo mis acciones sólo servirán para hacer más llevadera esa eternidad.
Voy a ir al grano, ya que mi vida es eterna y la vuestra es muy breve y debéis vivirla al límite bananas. Como ya os dije he vivido muchas tropelías, batallas, injusticias, hambrunas, peste; y como quiero preveniros, pues al azar he cogido varias historias y de ellas podréis sacar una conclusión, mejor dicho, vuestra propia conclusión.
Truenos, me acuerdo que no paraba de haber truenos, tantos, que la gente de esa aldea tan recóndita creyó que Dios (es decir yo) estaba enfadado, pero yo no tuve nada que ver como es lógico, así que me limité a observar. Había una casa que me llamaba poderosamente la atención, pues su fachada era poco común porque entre los albores de la noche parecía relumbrar con su color tan claro y claro está, los truenos, que saben donde elegir, pusieron su mirada en esa hacienda, de forma que el trueno con más carga voltaica la golpeó, al mismo tiempo que una mujer daba a luz. Irónicamente la madre dio a luz cuando más luz hubo visto en toda su vida con la descarga del rayo. El recién nacido era precioso, su madre era una joya viviente y su padre, que los amaba, era un hombre bondadoso y perteneciente a la aristocracia. La niñez de ese niño llamado Edmundo <<protector de la victoria>> creció en un ambiente muy familiar, lleno de amor, pero sobre todo amor materno. Cuando Edmundo se hizo adolescente, ni vivía ni miraba la vida como los demás, era más maduro de la cuenta, no buscaba lo que hoy se conoce como el “carpe diem”, su ambición estaba junto a su madre porque es a su madre a quien amaba. Su obsesión por ella era catastrófica, tanto que odió a su padre, deseaba que desapareciera de la vida. Tiempo atrás, un erudito le dijo al padre de Edmundo que se cuidara de su progenitor, ya que él sería quien le arrebatara todo, pero hizo caso omiso, ahora se acuerda de esas palabras, aunque por lo que parecía eso no iba a pasar. Poco a poco la cosa se iba agravando hasta tal punto que cuando marido y mujer se estaban besando apareció Edmundo y con un toque sutil de muñeca le desgarró el alma al padre que lo veía como a su enemigo. La situación fue desoladora, la madre no cabía dentro de sí, su único deseo era morir. No culpaba a su hijo de la muerte de su marido, si no que se la echaba a ella misma, ya que ella fue quien lo mimó tanto.
Días más tarde a este trágico suceso Edmundo se hizo con el poder de lo que antes ostentaba su padre, incluso llegó a casarse con su propia madre y eso fue la continuación de la desolación porque cuando iban a consumir el acto de amor, ella no aguantó la presión y acabó por suicidarse. Edmundo quedó sólo en el mundo, con muchos bienes materiales, pero con una vida lejos de amor, pues todo el mundo lo rechazaba y sabían que esos truenos eran un castigo de Dios que se habían consumado en la persona de Edmundo. Pobre adolescente lleno de amor como estaba mató a su padre, que a su vez mató a su madre y por la muerte de ésta Edmundo en un ataque de locura creó un holocausto…mató con mucha violencia a más de 30 personas. Manchó el nombre de la historia de sangre y desde entonces el mundo se tiñe de rojo, ya que antes había asesinato, pero este fue el inicio de millones de muertes sin motivos algunos más que la propia negrura de la mente enferma de los humanos.
También hay historias muy tristes y no tiene que haber para ello asesinatos, ahora mismo se me viene a la mente uno que ocurrió en una de las grandes urbes en esta edad contemporánea. Una mujer llamada Clotilde se fue a vivir a Sevilla, ella provenía de un pueblo de la frontera española con la portuguesa de Huelva de no más de 5000 habitantes. Fue a la ciudad de la Giralda en busca de dinero, ya que era una chica soltera de algo más de 30 años y sus vecinos la rechazaban. Valientemente supo sobrevivir dos años allí sola, con la única ayuda de una amiga que conoció en Sevilla, pero tampoco le aportaba mucho. Un día conoció a Pedro Javier y se sintió enamorada de él. Al parecer ese amor era mutuo y poco después de conocerse empezaron a coquetear. Una historia llevó a la otra, por eso, al cabo de un año ese amor a primera vista se convirtió en un matrimonio y embarazo sí deseado. La vida para ellos dos pasó felizmente bien, se supieron remontar a las dificultades de la vida moderna, tuvieron varios hijos, en fin que envejecieron sin darse cuenta, pero viviendo un ciclo vital pleno y jamás se arrepintieron de sus arrugas. Un 24 de febrero, en plena celebración de San Valentín, Pedro sintió como su corazón ardía y no precisamente de pasión. Murió a las pocas horas en uno de los hospitales sevillanos a causa de un infarto de miocardio. El funeral se saldó con mucha tristeza, ya que asistieron muy pocas personas. El mundo de Clotilde transcurría de manera muy dura, pues sólo tenía el apoyo de dos de sus hijos y en momentos muy puntuales tan sólo. Poco a poco la vida de la canosa Clotilde comenzó a convertirse en soledad, parecía que era un estorbo para sus hijos y empezó a quedarse sola en el mundo. Poco a poco esa soledad y ese vacío se iba convirtiendo en un tormento para esa anciana que sólo buscaba un poco de amor y caridad que no encontraba y jamás encontraría, hasta que vio un osito de peluche tirado en la calle al que llamaría “Sito”. Con Sito, Clotilde se sentía menos sola y por eso empezó a buscar más peluches que estaban solos y abandonados para darse cariño mutuamente. No encontraba más peluches tirados, así que se trajo otros objetos. Con el tiempo iba llenando día a día su casa de cosas que rebuscaba por la calle, generalmente de la basura, hasta que la inundó de cosas pestilentes y encontró su compañía por aquella locura de la soledad. Un mes más tarde ingresaba en un centro psiquiátrico del que nunca pudo salir y pasó así sus días, con más soledad que nunca.
Este mal está presente en muchas ocasiones en esta desagradable sociedad y se la conoce como “síndrome de Diógenes” que era un filósofo griego que vestía únicamente con un tonel de guardar vino. Como siempre, la mente del humano tan compleja y tan débil que parece fuerte e irrompible.
Esta es la historia sobre una criatura humana acaecida entre los siglos XIV-XV, no me acuerdo bien de la fecha porque, aunque sea Dios todopoderoso, no lo soy todo, además de que llevo vivido decenas de billones de millones de decenios. Su nombre transcrito a esta lengua es Coleta, nació en Corbie (Francia) en el año 1381. Su padre murió cuando ella tenía 2 años, fue criada durante cinco años más bajo la tutela de una madre que estaba sumida en una profunda depresión y se apoyaba en Cristo para poder afrontar la muerte de su marido, así que le inculcó gran religiosidad al igual que una férrea enseñanza. Cuando Coleta tenía siete años fue testigo de un asesinato cruel que la marcaría toda la vida porque salió de casa en busca del párroco-gobernante de la zona y cuando retornó de la iglesia se encontró en su carne la fatalidad: Vio como invertían una cruz en su casa como cuando crucificaron a San Pedro en Roma, pero la diferencia es que en la cruz no estaba San Pedro, sino su madre.
Su vida de ahí en adelante fue un horror. Ingresó en la parroquia, de la que el párroco-gobernador se hizo cargo. Al cabo de un tiempo los feligreses podían oír latigazos y gemidos de dolor de una niña pequeña. Cuando cumplió 10 años decidió fugarse de allí y vino a parar en un pueblo cercano en la casa de una familia muy bien avenida tanto en amor como en bienes. A Coleta le ofrecieron mucho amor, pero la niña no daba muestras de sensaciones, se protegía y para ello se aislaba del mundo. Cuando la familia se encontró a la desarropada niña medio muerta, jamás se pensarían que cuando se recuperara fuera como una autista, pero lo que tampoco sabían es lo que la pobre había sufrido.
Con esa familia estuvo hasta los 18 años y decidió ingresar en un convento. Sus problemas de comportamientos, parecían algo más curados, pero aún su protección del mundo era excesiva, por eso se metió en el convento de clausura, en el que no tendría contacto con el exterior y se dedicaría a una vida a Dios. Es extraño que se dedique a Dios, cuando por culpa de Él llegaron sus males, pero ella creía que estaba viva gracias a la ayuda divina. Tuvo una mejoría nuevamente y se dedicó a ir recolectando dinero para ir fundando Iglesias y conventos para que la fe católica se repartiera por todo el mundo. También ayudaba a los más desfavorecidos, pero no hablaba con ellos, aún desconfiaba de la gente y lo haría toda su vida. Sus traumas le hicieron ser caritativa y por ello la nombraron Santa Coleta, pero a su vez, los traumas, la marcaron de por vida y sería como una autista todo su ciclo vital.
Son historias trágicas que empiezan, pero no acaban, ya que agravan aún más las mentalidades sombrías de quienes sufrieron estas experiencias traumáticas. Un individuo es capaz de hacer daño a millones y sólo porque su mente no está correctamente, por eso lo que antes me divertía tanto, visto lo visto, digo que es lo peor que pude crear, mi error.
Se han dado situaciones de holocausto en el mundo y no precisamente por acciones traumáticas, como es el caso de Hitler, ese hombre condenaba los defectos de los demás que él se veía en sí mismo. Ese personaje fue venerado como un Dios para algunos y odiado como el demonio para otros. En cambio la siguiente historia será de una mujer que no es para nada conocida, salvo por sus familiares y ocasionó la devastación mortífera de una comarca entera cercana a un millón de habitantes.
Ana, así se llamaba la mujer arrasadora y desconocida por la historia. Era una persona de tez muy pálida y cuidada, como las musas de siglos atrás. Su pelo era como una dorada espuma que engalanaba a aquellos que desde cualquier punto de vista la observaban. Su inteligencia era muy superior a la de la mayoría de los humanos mortales (hay humanos inmortales y se encuentran en los libros que jamás marchitarán y quedarán en el recuerdo de las posteriores generaciones)
Cuando era pequeñita vivía con su madre y abuela paterna, una mezcla rara, pero que funcionaba a la perfección. 3 mujeres, de 3 generaciones distintas, cuya semejanza sanguínea sólo la aportaba la pequeña Ana. Su infancia fue muy dulce, con mucho amor y mucho aprendizaje que le enseñó su yaya. A Ana le encantaba lo que aprendía de su abuela, pues le parecía que gracias a sus aprendizajes mejoraba día a día, un hecho curioso para una niñita pequeña. Le enseñó a lavarse las manos antes de comer, a la higiene desmedida para no contagiarse enfermedades, también aprendió sobre las supersticiones y adoración a Cristo.
De mayor, Ana siguió con las mismas, pues adoraba a Cristo como salvador y redentor de la humanidad, era supersticiosa y lo peor de todo es que su obsesión por la higiene la llevaría a desgracias mayores, ya que tenía las manos en carne viva por los excesivos enjuagues a las que las sometía cada 5 minutos. Cada vez que se levantaba echaba ambientador desinfectante, incluso en sus últimos días llegó a vivir con una mascarilla. La cosa no duró mucho porque creía que el agua que bebía no estaba higienizada, así que decidió informarse y depurar toda el agua de la comarca. Gran error, pues sus cálculos fueron malos y acabó envenenando a todas las personas y la gente que sobrevivió culpó a un error informático de la depuradora de agua.
Tantas historias y siendo testigo de tantas cosas, nunca se me habían pasado estás reflexiones. El tiempo es demasiado caprichoso, soy Dios y no sé qué es lo que quiere. Creí al principio que lo entendía(al tiempo), más tarde pensé comprenderlo y ahora todo echado por los aire, ya que estoy desconcertado. ¿No es irónico que yo (Dios todopoderoso) esté confundido? Pues no sé a qué viene esto, pero parece que no me entienden, lógico, yo no entiendo tampoco al mundo que creé.
Nunca creía que algo tan mal hecho se podría hacer, pero lo hice. Jamás pensé que de un error algo bueno saldría. Jamás imaginé que algo que parecía tan bueno como la creación de los humanos saliera tan mal, pero salió. En cambio os creé a ustedes, que lejos de divertirme, os adoro porque sois la joya de mi creación. Habéis logrado encontrarme, también, casi habéis encontrado cuál es el secreto de la vida. Habéis igualado vuestra inteligencia a la mía y, sin embargo, sois respetuosos, no os habéis mostrado a los humanos.
He de reconocer que tuve miedo por vuestra culpa, ya que llegasteis al planeta tierra, pero no interferisteis mucho en su vida y apenas nadie se ha dado cuenta, exceptuando algunos humanos que están considerados como locos porque en sus teorías dicen que las pirámides son creación vuestra, al igual que las especies de jeroglíficos encontrados en Sudamérica.
Como ya sabéis, el mundo se acabará dentro de poco, pero ¿Sabéis por qué? Por los humanos para variar, pero bueno eso me viene perfecto porque ya he pensado en mis planes. Planes que me han costado casi toda una creación para matizarlo. Mi proyecto es que ustedes se queden a vivir en esta zona, mientras me ayudan a crear un mundo perfecto y divertido.
¿Qué tenéis impaciencia por saber cómo va a acabar el mundo? ¡qué pelotillas sois! ¡lo hacéis por oírme! porque todos nosotros sabemos que el mundo tendrá su fin, cuando un hombre llamado Bin, bueno ese es uno de sus apellidos, ataque la Santa Sede en el rico país del Vaticano, entonces el Papa en un ataque de furia sacará de su escondrijo una gran bomba atómica que destruirá parte del mundo oriental. Entonces el planeta tierra se hundirá en un caos terrible en el que bombas atómicas de carácter y poder nunca antes imaginados acabaría reventando y dando fin a ese universo que creé.
Gracias por dejarme hablar tanto, ahora estoy tan seco que me voy a tomar algo de líquido, pero no os preocupéis que no será zumo de banana, ya que os respeto más que a cualquier cosa. Me encanta vuestro aspecto tan amarillento con esas bandas negras, pero lo que más me gusta, además de que sois los seres perfectos detrás de mí, es la cara de gatos que tenéis.”
-Señora, lo que acaba de leer es una conversación confidencial.
-Pero ¿eso es bueno?
-No mucho porque visto lo visto ya me dirá.
-Tienes razón doctor. Y ¿qué tiene mi hijo?
-Su hijo sufre un trastorno de personalidad esquizoide.
-Me podría hablar un poco más de la enfermedad y sus tratamientos o curas.
-Pues sí, claro. Para eso la llamé. La personalidad esquizoide se caracteriza por la frialdad emocional de su hijo, que además se incrementa con un distanciamiento de la sociedad. En este caso concretamente, se ve como dentro de su apatía hacia los demás se crea unos devaneos fantásticos. Aún cuesta esclarecer las causas de la enfermedad, pero podría ser debido al gran estrés que sufría.
-¿Tiene cura?
-Por favor señora, le pido un poco de calma y me deje terminar y así podrá preguntarme las dudas. Su enfermedad sí que tiene cura, pero hay que tener paciencia. Para empezar se le harán intervenciones psicofarmacológicas, al mismo tiempo que se le realizará un programa de autoauyuda y se le rehabilitaría en la sociedad, pero todo con calma.
-Gracias señor doctor, espero que con ayuda y fuera Vidal recupere su persona realmente.