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Ver la Versión Completa : Fragmento de "Mis Memorias" Lucio V. Mansilla


Pupyni
23-may-2008, 22:16
En la calle que ahora se llama Alsina, antes Potosí, esquina Tacuarí hay cuatro casas de alto.
En la época a que me refiero eran bajas. Dos, haciendo cruz, pertenecían a mis abuelos maternos, el señor don León Ortiz Rozas (capitán en tiempo del rey), y la señora doña Agustina López de Osornio.
Dos pertenecían, haciendo cruz también, como se comprende, la una a mi señor padre, don Lucio Mansilla, el general guerrero de la Independencia, de Ituzaingó, de Obligado.
Hay mucha gente que cree que la calle “General Mansilla” es por mi. Deben salin de su error. Yo no he dado nombre a nada que sea mi homónimo. Soy algo así como el ultimo de los mohicanos. […]
La otra de esas casas no sé a quien pertenecía. Muchos años resistió a la transformación del barrio.
Cuando se preguntaba: ¿por qué no edificarán ahí?, la contestación era: porque los títulos son malos.
Actualmente entiendo que la nueva finca pertenece, allí ha vivido al menos muchos años, al doctor don Mariano Demaría, cuya familia, mirándose las dos casas por Tacuarí, tenia amable telegrafía sin hilos con mi madre.
La esquina ésa era conocida por la del jorobado Zapata. El dueño era, en efecto, un hombre bajo, enjuto, giboso, de rostro rubicundo, siempre vestido con decencia: levita negra y sombrero de copa.
Los muchachos decían: “¡Zapata! ¡Cuidado!”.
El jorobado no tenia buenas pulgas, como generalmente sucede con los que de alguna deformidad padecer, y si las tenía, su reputación era otra, lo que es también frecuente.
Pero siendo esquina, en cuanto así se llama el ángulo exterior que forman dos superficies, no lo era en el sentido de negocio, donde se despachan bebidas menudeando hasta por tragos.
Era algo mas: era un almacén de comestibles, en el que vendían café tostado, fresco, que perfumaba los alrededores, y hasta té perla; el negro no era usual sino en ciertas casas de mucho fuste.
El almacén, entonces como ahora, estaba casi siempre en la esquina de las manzanas; lo mismo la “pulpería”, voz que viene de “pulque”, bebida espirituosa que se hace con las hojas del maguey o agrave mejicano. Vendiéndose en Mexico, generalmente en las esquinas, le ha dado su nombre, por antonomasia, a todo despacho público con mostrador donde se venden bebidas alcohólicas, y ha motivado el sinónimo, o sea esquina, versus pulpería, esté ubicada donde se quiera.
Estas dos esquinas, con almacén la una y pulpería la otra, viven grabadas en mi memoria con indelebles caracteres infantiles.
Imaginaos… un día, disputando sobre cualquier cosa con mi primo, Alejando Baldez, me dijo éste:
-Cállate, ¿Qué entendés vos?, que has oído cantar el gallo y no sabes donde.
A lo que yo contesté muy persuadido (quedando el dicho como proverbio en la familia):
-Sí, sé, canta en lo del señor Zapata, en cuyo corral se criaban, en efecto, gallinas, cuyo cacareo era intermitente, lo mismo que fijo el canto matinal de los gallos anunciando la alborada.
Al escribir esto se me figura oírlos, haciéndoles coro el simpático tañido de la campanita de las monjas capuchinas de San Juan.
La otra esquina, la que pertenecía a mi padre, la tengo en la retina, con su pilar de madera fuerte, entre las dos puertas, una a Tacuarí, otra a Potosí, y el poste ahí, al borde de la vereda. Algunas veces era un viejo cañón de fierro, donde se ataba el caballo de la rienda o del cabestro.
Allí vendían tortitas de Morón, una golosina color chocolate claro, muy popular y muy rica. Cobre que nos caía en las manos, a los muchachos del barrio, era para San Pío, el dueño.
Este San Pío era italiano, casado, muy bonachón y cariñoso. Sus quesos de Goya, y particularmente sus chorizos fritos, allí a la vista, tenían fama.
Solíamos estar comiendo; el dejo incitante nos llegaba en efluvios saturados de aceite hirviendo; mi padre decía: “que vayan a traer algunos…”.
Lo que es nosotros, mi hermana Eduardita y yo (de mi otro infeliz hermano Lucio, ya hablare de él en su hora), no lo probábamos; teníamos que contentarnos con el olor.
“Son muy pesados”, argüía mi padre, que era higienista, y mi madre decía amén, ignorando (¡los padres ignoran tantas cosas cuando se trata de sus hijos!) que antes de comer, ya habíamos sacado el vientre de mal año en alguna escapada a los de San Pío en busca de tortitas de Morón.


Bueno chicos!! Aca les dejo el texto es sobre la vida del mismo autor. Para los que no saben Lucio V. Mansilla es el sobrino del famoso "Restaurador" Rosas.
Me gustaria que me saquen algunas dudas, por ejemplo no entendi mucho donde estaba la casa del sr. Zapata o San Pio. Ni donde estaba la almacen y la pulperia.
Bueno me gustaria q juntos analizemos un poco este fragmento!!!
Besos y espero respuestas !!!!!!!!!