abadiadelcrimen
11-may-2008, 22:53
Rugen los cuernos etéreos,
de aquilones braman fieros,
lúgubres vientos azotan
hayas, robles, fresnos, tejos,
coros de sus ramas brotan,
crujen hojas con denuedo
y algunas en desbandada
surcan raudas el otero,
que contempla indiferente
la tempestad que ni nota
la batalla que acontece.
Aciaga tarde se antoja,
testigo de sangre y muerte,
de anatema, de lamentos,
de victoria y de derrota,
que espera en el campo a aquellos
hombres, ancianos, mancebos,
aguardando que el destino
no haya de verlos vencidos
y sí triunfantes de gloria,
perdurando en la memoria
como hazaña de bravíos.
Dos naciones que se enfrentan,
altaneras, orgullosas,
por defender sus predios,
por conquistar los de otras.
Mil guerreros que se acercan
a la hora de las justas,
al clamor de las espadas
y en sus mentes mil recuerdos,
un anhelo cada una,
unos la esposa que añoran
otros sus hijos, sus hijas,
unos la amante prohibida,
otros su madre amorosa,
unos pocos solo ansían
la fama eterna al valor,
de ilustre honor y osadía
sean sus nombres el clamor.
En fin, mil historias,
de noble porte, o ruin,
pero que al caer la noche,
muchas verán extinguir.
de aquilones braman fieros,
lúgubres vientos azotan
hayas, robles, fresnos, tejos,
coros de sus ramas brotan,
crujen hojas con denuedo
y algunas en desbandada
surcan raudas el otero,
que contempla indiferente
la tempestad que ni nota
la batalla que acontece.
Aciaga tarde se antoja,
testigo de sangre y muerte,
de anatema, de lamentos,
de victoria y de derrota,
que espera en el campo a aquellos
hombres, ancianos, mancebos,
aguardando que el destino
no haya de verlos vencidos
y sí triunfantes de gloria,
perdurando en la memoria
como hazaña de bravíos.
Dos naciones que se enfrentan,
altaneras, orgullosas,
por defender sus predios,
por conquistar los de otras.
Mil guerreros que se acercan
a la hora de las justas,
al clamor de las espadas
y en sus mentes mil recuerdos,
un anhelo cada una,
unos la esposa que añoran
otros sus hijos, sus hijas,
unos la amante prohibida,
otros su madre amorosa,
unos pocos solo ansían
la fama eterna al valor,
de ilustre honor y osadía
sean sus nombres el clamor.
En fin, mil historias,
de noble porte, o ruin,
pero que al caer la noche,
muchas verán extinguir.