Austen86
08-may-2008, 14:32
La lluvia y el granizo que tan fuertemente golpeaba contra mi ventana durante toda esta noche, era el presagio de que hoy, iba a ser un mal día:
En cuanto salí por la puerta, mi rostro se inundo de lágrimas, salía una detrás de otra, intentaba quitarmelas pero era inúlil, no lloraba de tristeza, lloraba de impotencia, lloraba de rabia contenida.
¿No os ha pasado que alguien os ha hecho sentir tan pequños, tan condenadamente pequeños, mucho más pequeños que un hormiguita?
Iba realmente indignada, tenía frío, pero no me puse la chaqueta, porque la sangre me hervía por dentro y quería sentir el aire en mi cuerpo, haber si así me sosogaba un poco.
Caminaba por la calle con un cigarro en la boca, (un hábito que tenemos los fumadores, cuando estamos nerviosos, fumamos, pero no estoy muy segura de si esto nos agita todavía más) había bastante gente por la calle, pero ni los veía ni los oía, pues estaba absorta con mis pensamietos coléricos. Pensaba en 120 maneras de insultar a una persona, cuatro formas diferentes de matarla y dos de como destrozar su coche.
Entré en un cafetería con la idea de tomarme un té calentito, haber si así me relajaba y volvía la temperatura a mi cuerpo.
Me tranquilicé y escribí estas líneas para desahogarme un poco ya que no podía hacer otra cosa; porque aunque ese ser fuera odioso, grosero, desagradable y un montón de cosas, era un superior.
Me resulta increíble pensar que esta persona que se supone está ahí para que aprendamos, se pueda comportar de un modo tan dañino y tan despreciable.
Queda menos de dos meses, y si todo va bien, aquí termina la historia, pero si no...
En cuanto salí por la puerta, mi rostro se inundo de lágrimas, salía una detrás de otra, intentaba quitarmelas pero era inúlil, no lloraba de tristeza, lloraba de impotencia, lloraba de rabia contenida.
¿No os ha pasado que alguien os ha hecho sentir tan pequños, tan condenadamente pequeños, mucho más pequeños que un hormiguita?
Iba realmente indignada, tenía frío, pero no me puse la chaqueta, porque la sangre me hervía por dentro y quería sentir el aire en mi cuerpo, haber si así me sosogaba un poco.
Caminaba por la calle con un cigarro en la boca, (un hábito que tenemos los fumadores, cuando estamos nerviosos, fumamos, pero no estoy muy segura de si esto nos agita todavía más) había bastante gente por la calle, pero ni los veía ni los oía, pues estaba absorta con mis pensamietos coléricos. Pensaba en 120 maneras de insultar a una persona, cuatro formas diferentes de matarla y dos de como destrozar su coche.
Entré en un cafetería con la idea de tomarme un té calentito, haber si así me relajaba y volvía la temperatura a mi cuerpo.
Me tranquilicé y escribí estas líneas para desahogarme un poco ya que no podía hacer otra cosa; porque aunque ese ser fuera odioso, grosero, desagradable y un montón de cosas, era un superior.
Me resulta increíble pensar que esta persona que se supone está ahí para que aprendamos, se pueda comportar de un modo tan dañino y tan despreciable.
Queda menos de dos meses, y si todo va bien, aquí termina la historia, pero si no...