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sgrojillo
06-may-2008, 13:13
Cuando recobré el conocimiento estaba tumbado sobre una moqueta, rodeado de trocitos de carne y de charcos de sangre. Las paredes estaban repletas de aquel líquido viscoso rojo, y allá donde miraba, cuerpos - la mayoría mutilados - de personas, como yo. El tren estaba parado en lo que parecía un túnel, o quizá el mismísimo infierno; oscuridad a través de los ventanales del vagón, y absoluto silencio. Aquello parecía una tumba sobre raíles. Sobre mi mente un maremoto de dudas: ¿Qué había pasado? ¿Por qué el tren permanecía parado? ¿Quién o qué asesinó de tan cruel manera a aquellas personas?

Y sobre todo la que más me inquietó; ¿por qué tenía el presentimiento de ser el único superviviente?

Intenté en vano buscarle explicación alguna a lo ocurrido, mientras me reincorporaba. Recorrí el tren, vagón a vagón, y en todos lados el mismo espectáculo macabro, de sangre y carne. Una auténtica carnicería humana, cuyo dueño se debió despachar agusto. Llegué al principio del tren, a la locomotora, y tras verificar el estado de los cadáveres de los maquinistas, observé un brillo plateado - fino y ténue - a través del parabrisas. "Debe ser la salida del túnel, o el final de esta pesadilla", pensé, esperando que fuera lo segundo. Sin dudarlo, me apeé del tren de la muerte y me dirigí a la luz. Lo que parecía cercano se convirtió en más de quince minutos de caminata. El miedo me impedía mirar hacía atrás; quería eliminar de mi recuerdo aquellas fotos horribles y regresar al mundo real cuanto antes.

Y una vez llegué a la salida del túnel, fui bañado por la luz que tanto tiempo en mi caminata estuve observando. Luna llena sobre cielo estrellado. Una noche perfecta. Me sentí aliviado por un instante, sólo por un instante, pues en pocos segundos di respuesta a todas mis dudas iniciales, cuando vi mi cuerpo agrandarse, cuando una especie de pelaje grueso y que quemaba como el fuego brotó por toda mi piel, cuando aullé de forma instintiva, cuando deseé volver a probar aquella deliciosa carne humana.

Gades
06-may-2008, 23:41
Ey!!! Bueno, sí señor.
A mitad, cuando sospecha ser el único superviviente, me planteo que es además el asesino. Pero esa luna llena es todo un logro. Yo quizá le quitaría esa frase en la que hace ese planteamiento que nos sirve de pista y así el final sería más sorprendente. Como tú sueles decir, es sólo mi opinión.

sgrojillo
07-may-2008, 10:04
Ey!!! Bueno, sí señor.
A mitad, cuando sospecha ser el único superviviente, me planteo que es además el asesino. Pero esa luna llena es todo un logro. Yo quizá le quitaría esa frase en la que hace ese planteamiento que nos sirve de pista y así el final sería más sorprendente. Como tú sueles decir, es sólo mi opinión.

Pues releyendo, y releyendo, con y sin esa pregunta, creo que tienes razón. Da pie a pensar más lo que tu dices que lo que yo planeaba jejeje. Y gracias por las opiniones, en serio, ayudan a aprender; porque es el lector el que más sabe si un texto está bien o no.

Saludetes

mariaelena
08-may-2008, 19:40
La sorpresa de quien es el asesino esta lograda...tal vez por lo corto del cuento, todo se amontona en un rapido desenlace pero...pienso que produces el efecto final que quieres encontrar.
Deberias agregar mas detalles de confusion...y esto daria mas tension al cuento.

Lo que me sorprende es el genio que tienes para imaginar temas de distintos aspectos y todos tus cuentos son muy buenos.

un abrazo,

Marcelo_Choren
08-may-2008, 20:37
Dale más fuerza al primer párrafo.
"Cuando recobré el conocimiento estaba tumbado sobre una moqueta, rodeado de trocitos de carne y de charcos de sangre. Las paredes estaban repletas de aquel líquido viscoso rojo, y allá donde miraba, cuerpos - la mayoría mutilados - de personas, como yo."
Nada de trocitos. Pon coágulos antes que charcos. Las paredes salpicadas, no repletas, de aquel líquido viscoso, oscuro (suena mejor que rojo, y ya se sobreentiende). Punto y seguido. Allí donde miraba, cuerpos. Cuerpos. Cuerpos mutilados (no hace falta aclarar que son personas ni que el narrador también lo es, o pretende serlo).
"¿por qué tenía el presentimiento de ser el único superviviente?" Sólo la pregunta, lo anterior quita clima. ¿De veras, si te despertaras en un vagón lleno de cadáveres destrozados "lo más inquietante" sería la sospecha de ser el único sobreviviente? Va a ser que no.
"una tumba sobre raíles" "auténtica carnicería humana" son lugares comunes, busca otros símiles.

sgrojillo
12-may-2008, 11:10
Hola!!

Lo primero de todo Marcelo_Choren muchas gracias por tus comentarios y críticas; de hecho estoy rehaciendo el texto con tus correcciones, las cuales creo son acertadísimas. Espero que en el futuro sigas exprimiendo mis textos de novato. De veras, mil gracias. Cuando tenga la nueva versión la posteo.

Un saludo

sgrojillo
12-may-2008, 11:13
La sorpresa de quien es el asesino esta lograda...tal vez por lo corto del cuento, todo se amontona en un rapido desenlace pero...pienso que produces el efecto final que quieres encontrar.
Deberias agregar mas detalles de confusion...y esto daria mas tension al cuento.

Lo que me sorprende es el genio que tienes para imaginar temas de distintos aspectos y todos tus cuentos son muy buenos.

un abrazo,

Hola marialenea, gracias por tu apreciación. Entre lo que tú me has dicho y Marcelo voy a rehacerlo, a ver qué queda ;)

Muchas gracias por tus palabras. Un saludo!!

sgrojillo
12-may-2008, 11:21
Al final he aplicado los cambios de marcelo, pues creo que no es necesario incluir más elementos de confusión, como apuntaba mariaelena. Quizá incorporando otro personaje, un desarrollo de la historia más amplio, y porqué no, alguna elipsis recordando escenas parecidas de su pasado, podría enrriquecer el texto, y hacerlo más largo, pero creo que de momento lo dejaré así estar jejeje.

Os dejo con la versión mejorada, con los comentarios del caompañero Marcelo Choren:


Cuando recobré el conocimiento estaba tumbado sobre una moqueta, rodeado de pedazos de carne y coágulos de sangre. Las paredes estaban salpicadas de aquel líquido viscoso, oscuro. Y allá donde miraba, cuerpos. Cuerpos mutilados. El tren estaba parado en lo que parecía un túnel, o quizá el mismísimo infierno; oscuridad a través de los ventanales del vagón, y absoluto silencio. Aquello parecía una tumba sobre raíles. Sobre mi mente un maremoto de dudas: ¿Qué había pasado? ¿Por qué el tren permanecía parado? ¿Quién o qué asesinó de tan cruel manera a aquellas personas?

¿Por qué tenía el presentimiento de ser el único superviviente?

Intenté en vano buscarle explicación alguna a lo ocurrido, mientras me reincorporaba. Recorrí el tren, vagón a vagón, y en todos lados el mismo espectáculo macabro, de sangre y carne. Una auténtica carnicería humana, cuyo dueño se debió despachar agusto. Llegué al principio del tren, a la locomotora, y tras verificar el estado de los cadáveres de los maquinistas, observé un brillo plateado - fino y ténue - a través del parabrisas. "Debe ser la salida del túnel, o el final de esta pesadilla", pensé, esperando que fuera lo segundo. Sin dudarlo, me apeé del tren de la muerte y me dirigí a la luz. Lo que parecía cercano se convirtió en más de quince minutos de caminata. El miedo me impedía mirar hacía atrás; quería eliminar de mi recuerdo aquellas fotos horribles y regresar al mundo real cuanto antes.

Y cuando por fin llegué a la salida del túnel, fui bañado por la luz que tanto tiempo en mi caminata estuve observando. Luna llena sobre cielo estrellado. Una noche perfecta. Me sentí aliviado por un instante, sólo por un instante, pues en pocos segundos di respuesta a todas mis dudas iniciales, cuando vi mi cuerpo agrandarse, cuando una especie de pelaje grueso y que quemaba como el fuego brotó por toda mi piel, cuando aullé de forma instintiva, cuando deseé volver a probar aquella deliciosa carne humana.

Marcelo_Choren
12-may-2008, 18:31
Te comento algo. Vicente Battista dice que no hay textos terminados, apenas libretas de apuntes.
"Instinto" no está terminado, apenas llega a la etapa de boceto. Como tal funciona bien, pero necesita un tratamiento despojado de emociones. Ahora eres el neurocirujano, no el padre del paciente, que no te tiemble el pulso.

El lector debe seguir un camino. Ese sendero tiene que ser indicado —de manera sutil— por el autor. Para ello es necesario sembrar indicios, piezas de un puzzle que caerán en su lugar al llegar a la resolución del cuento. Entonces, el lector experimenta un "ahhh" de satisfacción por haber sido llevado de la mano a buen término.
¿Cómo sembrar indicios?
Lo primero es pensar en sugerir, de forma ambigua, que el personaje no es lo que parece. Veamos el primer párrafo otra vez, a ver dónde metemos el primer indicador de ese camino.

"Cuando recobré el conocimiento estaba tumbado sobre una moqueta, rodeado de pedazos de carne y coágulos de sangre. Sentía el cuerpo agarrotado, y los calambres electrizaban mis piernas. Las paredes estaban salpicadas de aquel líquido viscoso, oscuro. Y allá donde miraba, cuerpos. Cuerpos mutilados. El tren estaba parado en lo que parecía un túnel, o quizá el mismísimo infierno; oscuridad a través de los ventanales del vagón, y absoluto silencio. Me pasé la mano por la boca, y me sequé un hilo de saliva espesa. Aquello parecía una tumba sobre raíles. Sobre mi mente un maremoto de dudas: ¿Qué había pasado? ¿Por qué el tren permanecía parado? ¿Quién o qué asesinó de tan cruel manera a aquellas personas?"

Todavía falta darle forma a las frases, pero es temprano para ello. ¿Adviertes lo que puse en negritas? Si no lo hubiera resaltado, ¿no serían las sensasiones lógicas de una persona que vuelve en sí? Sin embargo, esas señales se irán acumulando en la cabeza del lector casi sin que lo note.

Tu tarea: intercalar un nuevo indicio en el segundo párrafo.

sgrojillo
20-may-2008, 13:46
Realmente me siento afortunado por esto que haces con mi relato Marcelo. Muchas gracias.

He estado estudiando tu respuesta, y está claro que "Instinto" no está acabado. siempre hay mil puertas que abrir, y mil ingredientes con los que enrriquecerlo. El de los indicios, simplemente magistral. De hecho los indicios es algo que algunas veces he usado en otros textos, pero de forma involuntaria, inconsciente. He aprendido algo más. gracias por ello.

Bueno, trabajando en la línea que sugieres, voy a ver qué tal queda el segundo párrafo, colocando un par de indicios; lo recalco en negrita y azul (rojo no, lo dejo para las correcciones jejeje):

Cuando recobré el conocimiento estaba tumbado sobre una moqueta, rodeado de pedazos de carne y coágulos de sangre. Sentía el cuerpo agarrotado, y los calambres electrizaban mis piernas. Las paredes estaban salpicadas de aquel líquido viscoso, oscuro. Y allá donde miraba, cuerpos. Cuerpos mutilados. El tren estaba parado en lo que parecía un túnel, o quizá el mismísimo infierno; oscuridad a través de los ventanales del vagón, y absoluto silencio. Me pasé la mano por la boca, y me sequé un hilo de saliva espesa. Aquello parecía una tumba sobre raíles. Sobre mi mente un maremoto de dudas: ¿Qué había pasado? ¿Por qué el tren permanecía parado? ¿Quién o qué asesinó de tan cruel manera a aquellas personas?

¿Por qué tenía el presentimiento de ser el único superviviente?

Intenté en vano buscarle explicación alguna a lo ocurrido, mientras me reincorporaba. No recordaba absolutamente nada. Mi ropa estaba hecha jirones, sin apreciar herida alguna; aquello no era normal. Recorrí el tren, vagón a vagón, y en todos lados el mismo espectáculo macabro, de sangre y carne. Una auténtica carnicería humana, cuyo dueño se debió despachar agusto. Llegué al principio del tren, a la locomotora, y tras verificar el estado de los cadáveres de los maquinistas, observé un brillo plateado - fino y ténue - a través del parabrisas. "Debe ser la salida del túnel, o el final de esta pesadilla", pensé, esperando que fuera lo segundo. Sin dudarlo, me apeé del tren de la muerte y me dirigí a la luz. Ese brillo constante provocaba en mí una sensación de euforía, de falso abrigo; estaba ahí, cercana. Lo que parecía cercano se convirtió en más de quince minutos de caminata. El miedo me impedía mirar hacía atrás; quería eliminar de mi recuerdo aquellas fotos horribles y regresar al mundo real cuanto antes.

Y cuando por fin llegué a la salida del túnel, fui bañado por la luz que tanto tiempo en mi caminata estuve observando. Luna llena sobre cielo estrellado. Una noche perfecta. Me sentí aliviado por un instante, sólo por un instante, pues en pocos segundos di respuesta a todas mis dudas iniciales, cuando vi mi cuerpo agrandarse, cuando una especie de pelaje grueso y que quemaba como el fuego brotó por toda mi piel, cuando aullé de forma instintiva, cuando deseé volver a probar aquella deliciosa carne humana.