Pau
27-abr-2008, 09:31
La medicina en México
Nuestra formación médica en los últimos 2 años de nuestra carrera es hasta cierto punto insólita. El internado (penúltimo año) es un época difícil, en donde víctimas de jornadas interminables, dejamos en ocasiones, salir lo peor de nosotros, se nos pide ejercer una medicina humanista , cuando a nosotros mismos nos llevan al margen de lo inhumano; las horas y los días parecen interminables, el cuerpo es llevado a los extremos, agotado después de una guardia, con una duración que va de las 32 hrs consecutivas de trabajo en un “buen día” y 38 horas en uno malo, bajo esas circunstancias, te diriges cansado a tu casa con la única intención de bañarte y dormir para despertar hasta el día siguiente a las 6 de la mañana y comenzar de nuevo y así cada tercer día repetir la misma historia de la famosas guardias ABC (sin respetar fines de semana) y me pregunto ¿Qué calidad de trabajo se puede ofrecer tras 32 horas sin dormir?.
Miro hacia atrás y no quiero quejarme del todo, mis días se hicieron un poco menos pesados gracias a mis compañeros de equipo de internado, que al final del año terminaron siendo mis muy queridos hermanos; compañeros de alegrías, tristezas y cansancio, las personas con las que más conviví durante ese año, festejando a su lado cumpleaños e inclusive el 24 de diciembre haciendo guardia en el hospital. En sus rostro podía mirarme a mi mismo, observando día a día, los efectos acumulados del cansancio, cada vez un poco más pálidos y con ojeras más amplias, o compartiendo la aparición de una nueva ampolla o cayo y hasta las cosas más vergonzosas como el sufrimiento que propiciaba el estar escaldado o sufrir de diarrea, sin que esto justificara tomarse un breve descanso, siempre había algo por hacer…
Al ser nosotros el rango inferior, se nos relegaba el trabajo más incomodo o pesado (y el menos provechoso por cierto, al punto de ser tan solo un simple empleado “V”, ve por el paquete globular, ve por los resultados, ve por el expediente, etc). Y pues siempre en contra del reloj, a veces, terminábamos simplemente “sacando la chamba” .
Estoy segura que este tipo de sistema nunca nos permitió explotar nuestras capacidades al máximo, al cabo de las horas ya todo se volvía mecanizado. Y la triste realidad del internado es que pasas más horas frente a las obsoletas maquinas de escribir, haciendo notas o corriendo indicaciones, que frente a un libro o paciente.
No conforme con eso, durante nuestro último año de carrera (el séptimo año, sí año , no semestre), te envían a una comunidad donde en resumidas cuentas terminas siendo esclavo de la gente. (el dichoso servicio social, siendo que en nuestro país solamente el área médica realiza un año entero de servicio y así continuamos siendo mano de obra barata del gobierno).
En mi caso particular las 24 horas del día había trabajo por hacer y la mitad del día me la pasaba llenando engorrosos formatos. La gente no me veía como un ser humano, más bien me veían como un robot que debía atenderlos a todas horas, tal vez a las tres de la madrugada a alguien se le ocurría tener un “dolor de garganta” tan fuerte que lo consideraba precisamente en e se momento como “urgente” casi de vida o muerte que se le atendiera, Y mi corazón de pollo, no mejoraba tal situación. Para ellos yo no necesitaba dormir, comer o bañarme, inclusive un día un paciente me escucho toser y me dijo – Doctora usted no puede estar enferma, no sabe que los médicos nunca se enferman- no supe si reírme o llorar…
La sociedad hoy en día se está devorando a los médico; después de 7 años de carrera no eres nadie (suena horrible pero en parte es la verdad). A lo único que aspiras es a trabajar en una SIMI farmacia y cobrar $25 pesos por tus largos 7 años de conocimientos, hasta una peluquera (perdón estilista) cobra mínimo $60 pesos por un corte de pelo; pero en parte nuestra misma formación nos ha hecho bajar la cabeza y permitir humillaciones de esa clase, y la peor de ella ha sido rebajar a tal costo nuestro valioso trabajo, (ya estamos tan acostumbrados a recibir miserias, y más reclamos que agradecimientos) y entonces ante tal situación el único camino que pinta un poco mejor para nosotros es hacer la especialidad médica y así repetir por lo menos por 3 años más las interminables jornadas mal pagadas; eso claro está, si logras superar el obstáculo del muy conocido y temido ENARM (examen nacional de residencias médicas) siendo que muchos médicos, a pesar de un buen desempeño durante su carrera, no llegan a ser seleccionados y el dichoso examen hoy por hoy se ha convertido en una asquerosa mafia…
Cambiando un poco de tema el otro día vi con horror que ya comenzaban a colocar cámaras ocultas en los consultorios médicos; un sujeto X simulando tratarse de un paciente, colocaba en una encrucijada al pobre médico para así poder dejarlo en evidencia, estos videos ya empezaron a ser televisados en “noticieros importantes” (es el colmo, se nos trata peor que a los delincuentes), claro que no meto las manos al fuego por todos, pero actualmente hay muchísimos médicos entregados a sus principios y ética médica, que se las están viendo negras (que injusticia, después de 7 años de partirnos la m…). jajaja y para los que logramos trabajar en instituciones públicas, nos piden brindar atención de calidad cuando, a veces tenemos que ocuparnos hasta de 50 consultas, siempre corriendo con el reloj en contra. El mismo sistema nos orilla a sacar lo peor de nosotros, después de todo somos seres humanos, con “malos días” igual que todos.
El día de hoy se ha vuelto moda juzgar al médico sin ver un poquito más allá de su situación. Porque no mejor colocan cámaras ocultas en oficinas de los altos mandos de gobierno, ellos si tienen culpa de los sistemas de salud pública, entre muchas otras cosas más, claro está.
Ahora han puesto televisores en todas las salas de espera de la mayoría de estas instituciones, ¡ja!, como queriendo tapar el sol con un dedo, en vez de ocuparse de destinar mas recursos para contratar más personal y mejorar las instalaciones ya existentes. En el hospital en el que realicé mi internado, el servicio de urgencias se saturaba a tal grado que los pacientes terminaban tirados en el suelo canalizados con un suero y es que se trataba de un hospital del instituto Méxicano del Seguro Social; no quiero ni hablar de los hospitales pertenecientes a la Secretaría de Salud, esos si que de milagro siguen” funcionando”
En fin hay mucho más que decir, tanto que es difícil saber por donde comenzar y como acabar.
Colega médico te invito a la reflexión, el sistema debe ser modificado desde el internado, en donde solo se nos enseña a ser esclavos (no vale decir: - yo ya pase por eso, ahora que los que siguen lo sufran también)
¿Hasta cuando pondremos un alto?
PD: YA PASO DE MODA SER MARTIR O CONFORMISTA.
Nuestra formación médica en los últimos 2 años de nuestra carrera es hasta cierto punto insólita. El internado (penúltimo año) es un época difícil, en donde víctimas de jornadas interminables, dejamos en ocasiones, salir lo peor de nosotros, se nos pide ejercer una medicina humanista , cuando a nosotros mismos nos llevan al margen de lo inhumano; las horas y los días parecen interminables, el cuerpo es llevado a los extremos, agotado después de una guardia, con una duración que va de las 32 hrs consecutivas de trabajo en un “buen día” y 38 horas en uno malo, bajo esas circunstancias, te diriges cansado a tu casa con la única intención de bañarte y dormir para despertar hasta el día siguiente a las 6 de la mañana y comenzar de nuevo y así cada tercer día repetir la misma historia de la famosas guardias ABC (sin respetar fines de semana) y me pregunto ¿Qué calidad de trabajo se puede ofrecer tras 32 horas sin dormir?.
Miro hacia atrás y no quiero quejarme del todo, mis días se hicieron un poco menos pesados gracias a mis compañeros de equipo de internado, que al final del año terminaron siendo mis muy queridos hermanos; compañeros de alegrías, tristezas y cansancio, las personas con las que más conviví durante ese año, festejando a su lado cumpleaños e inclusive el 24 de diciembre haciendo guardia en el hospital. En sus rostro podía mirarme a mi mismo, observando día a día, los efectos acumulados del cansancio, cada vez un poco más pálidos y con ojeras más amplias, o compartiendo la aparición de una nueva ampolla o cayo y hasta las cosas más vergonzosas como el sufrimiento que propiciaba el estar escaldado o sufrir de diarrea, sin que esto justificara tomarse un breve descanso, siempre había algo por hacer…
Al ser nosotros el rango inferior, se nos relegaba el trabajo más incomodo o pesado (y el menos provechoso por cierto, al punto de ser tan solo un simple empleado “V”, ve por el paquete globular, ve por los resultados, ve por el expediente, etc). Y pues siempre en contra del reloj, a veces, terminábamos simplemente “sacando la chamba” .
Estoy segura que este tipo de sistema nunca nos permitió explotar nuestras capacidades al máximo, al cabo de las horas ya todo se volvía mecanizado. Y la triste realidad del internado es que pasas más horas frente a las obsoletas maquinas de escribir, haciendo notas o corriendo indicaciones, que frente a un libro o paciente.
No conforme con eso, durante nuestro último año de carrera (el séptimo año, sí año , no semestre), te envían a una comunidad donde en resumidas cuentas terminas siendo esclavo de la gente. (el dichoso servicio social, siendo que en nuestro país solamente el área médica realiza un año entero de servicio y así continuamos siendo mano de obra barata del gobierno).
En mi caso particular las 24 horas del día había trabajo por hacer y la mitad del día me la pasaba llenando engorrosos formatos. La gente no me veía como un ser humano, más bien me veían como un robot que debía atenderlos a todas horas, tal vez a las tres de la madrugada a alguien se le ocurría tener un “dolor de garganta” tan fuerte que lo consideraba precisamente en e se momento como “urgente” casi de vida o muerte que se le atendiera, Y mi corazón de pollo, no mejoraba tal situación. Para ellos yo no necesitaba dormir, comer o bañarme, inclusive un día un paciente me escucho toser y me dijo – Doctora usted no puede estar enferma, no sabe que los médicos nunca se enferman- no supe si reírme o llorar…
La sociedad hoy en día se está devorando a los médico; después de 7 años de carrera no eres nadie (suena horrible pero en parte es la verdad). A lo único que aspiras es a trabajar en una SIMI farmacia y cobrar $25 pesos por tus largos 7 años de conocimientos, hasta una peluquera (perdón estilista) cobra mínimo $60 pesos por un corte de pelo; pero en parte nuestra misma formación nos ha hecho bajar la cabeza y permitir humillaciones de esa clase, y la peor de ella ha sido rebajar a tal costo nuestro valioso trabajo, (ya estamos tan acostumbrados a recibir miserias, y más reclamos que agradecimientos) y entonces ante tal situación el único camino que pinta un poco mejor para nosotros es hacer la especialidad médica y así repetir por lo menos por 3 años más las interminables jornadas mal pagadas; eso claro está, si logras superar el obstáculo del muy conocido y temido ENARM (examen nacional de residencias médicas) siendo que muchos médicos, a pesar de un buen desempeño durante su carrera, no llegan a ser seleccionados y el dichoso examen hoy por hoy se ha convertido en una asquerosa mafia…
Cambiando un poco de tema el otro día vi con horror que ya comenzaban a colocar cámaras ocultas en los consultorios médicos; un sujeto X simulando tratarse de un paciente, colocaba en una encrucijada al pobre médico para así poder dejarlo en evidencia, estos videos ya empezaron a ser televisados en “noticieros importantes” (es el colmo, se nos trata peor que a los delincuentes), claro que no meto las manos al fuego por todos, pero actualmente hay muchísimos médicos entregados a sus principios y ética médica, que se las están viendo negras (que injusticia, después de 7 años de partirnos la m…). jajaja y para los que logramos trabajar en instituciones públicas, nos piden brindar atención de calidad cuando, a veces tenemos que ocuparnos hasta de 50 consultas, siempre corriendo con el reloj en contra. El mismo sistema nos orilla a sacar lo peor de nosotros, después de todo somos seres humanos, con “malos días” igual que todos.
El día de hoy se ha vuelto moda juzgar al médico sin ver un poquito más allá de su situación. Porque no mejor colocan cámaras ocultas en oficinas de los altos mandos de gobierno, ellos si tienen culpa de los sistemas de salud pública, entre muchas otras cosas más, claro está.
Ahora han puesto televisores en todas las salas de espera de la mayoría de estas instituciones, ¡ja!, como queriendo tapar el sol con un dedo, en vez de ocuparse de destinar mas recursos para contratar más personal y mejorar las instalaciones ya existentes. En el hospital en el que realicé mi internado, el servicio de urgencias se saturaba a tal grado que los pacientes terminaban tirados en el suelo canalizados con un suero y es que se trataba de un hospital del instituto Méxicano del Seguro Social; no quiero ni hablar de los hospitales pertenecientes a la Secretaría de Salud, esos si que de milagro siguen” funcionando”
En fin hay mucho más que decir, tanto que es difícil saber por donde comenzar y como acabar.
Colega médico te invito a la reflexión, el sistema debe ser modificado desde el internado, en donde solo se nos enseña a ser esclavos (no vale decir: - yo ya pase por eso, ahora que los que siguen lo sufran también)
¿Hasta cuando pondremos un alto?
PD: YA PASO DE MODA SER MARTIR O CONFORMISTA.