Danieduardo
27-abr-2008, 05:12
Hola, esta historia la escribí hace poco, me gustaría que diesen su critica :)
THE CINEMA HORROR
Entrevista de Trabajo.
Sara se dirigió hacia la cocina donde la esperaba su compañera de piso con un café caliente, estaba aun con su pijama puesto recién levantada, cuando lanzó un enorme bostezo que contagió a Alysson.
-¿Han traído el periódico? - preguntó Sara tomando asiento cerca de la mesa -. Necesito encontrar un empleo ahora mismo, si la Señora Ágata llega a saber que las dos estamos desempleadas no dudará en votarnos de aquí.
- Lo sé, lo sé, ten el periódico - Contestó Alysson con tono preocupado - Hoy iré a otro Casting, esta vez es de una serie y estoy segura de que lo conseguiré - aseguró, sirviéndole una taza caliente de café a Sara.
- Eso espero - expresó Sara dirigiendo su vista hacía los artículos de periódico. Leyó un apartado; DESAPARECIDOS: “Continua la búsqueda de cuatro jóvenes…” Pasó página, tenía prisa por encontrar trabajo, eso sólo era una tragedia más en un mundo lleno de tragedias, no le dio importancia. Fue directa a los anuncios de empleo.
Reparó en un anuncio con una cifra suculenta:
SE OFRECE SUELDO DE 150 DÓLARES AL MES PARA TRABAJAR DE VENDEDORA DE PALOMITAS EN EL The Cinema Horror. DIRECCIÓN; Calle Fricht 217, horario laborable de 08.00 a 22.00 de la noche.
<< Perfecto >>, pensó Sara, la dirección estaba a tres manzanas, terminó su café, se dio una ducha apresurada y en diez minutos caminaba con prisas por la acera. Desde el exterior ya se percibía ese olor agradable de este tipo de locales, un aroma espeso, cerrado, una mezcla de fragancias de todo tipo, atrapadas por la moqueta en paredes y suelos. No obstante el aire era dominado por las explosivas palomitas con mantequilla. Subió los escalones de la entrada principal. Encima de Sara se erigía un luminoso y llamativo letrero donde se anunciaba el nombre del local: “The cinema Horror” y más abajo los títulos de las películas y sus correspondientes horarios de función.
Sara no reconoció ninguna película. Abrió la puerta de cristal y se dirigió al mostrador.
- Perdone, vengo por la oferta de trabajo - preguntó Sara.
- Ah, si, suba esas escaleras, le llevarán al despecho de la encargada - indicó Curtis con el índice mientras apagaba la máquina de palomitas -. Por cierto soy Curtis, de mantenimiento, hago un poco de todo aunque en realidad soy guionista. Espero que te de el trabajo porque andamos escasos de personal.
- Encantada Curtis, espero que sí, a veces trabajo de camarera mientras termino la carrera, espero que eso me valga de algo.
- En ese caso creo que servirás, aquí los clientes vienen solos, no tendrás que ir a sus mesas - sonrió -, y no hagas caso de Casandra, es un poco excéntrica tu dile a todo que sí y te dará el trabajo, estoy seguro.
- Bien, gracias - le devolvió la sonrisa y se alejó.
Cinco minutos más tarde se encontraba sentada frente a la directora. Una mujer madura que no podía disimular ya sus arrugas, pelo gris, gafas de concha roja, mirada petulante pero no antipática. Era una mujer muy seria, no sonrió en ningún momento.
- Bien si has trabajado de camarera, creo que serás válida. Hago un poco de todo, aunque en realidad soy directora de cine. Este es mi local, es como un templo dedicado al cine de terror, y no dejo trabajar a nadie que no ame el arte de verdad.
- ¿Cómo? - se sorprendió Sara.
- Odio a las personas que creen que el cine es una industria, un comercio, sin valorar el cine como tal, una inspiración que debe tratarse con respeto. Nunca verás en mi cartelera producciones de alto presupuesto de la odiosa factoría de Hollywood. Sólo saben hacer cintas mediocres a base de talonario e informática y plagiar buenas obras produciendo como una máquina de churros, son unos holgazanes, y piratean los guiones originales, sin tener nada en cuenta más que sus odiosas estadísticas económicas.
- Creo que la sigo.
- Pero lo que más desprecio, es ese público adolescente descerebrado que tragan con todo, sin valorar nada que no sea superficial, como las estrellas de cine, los efectos especiales y los nombres de directores famosos - explicó Casandra y se puso de pie -. Te haré una pregunta de prueba, así sabremos cuanto amas el cine de terror, si la superas, el trabajo es tuyo.
- No esperaba algo así…
- ¿Qué saga de terror fue destruida en la última entrega por su propio creador debido a un conflicto de intereses con su productora?
Sara miró hacia el suelo, concentrándose. Mientras, la directora paseaba detrás de ella repitiendo la pregunta, y animándola.
Pasados unos segundos, Sara respondió.
- La saga de Pesadilla en Elm Street, una obra maestra como saga en sus seis primeras entregas, luego en la siete el mismo Craven destroza todo lo creado, picado con New Line, diciéndonos que todo era mentira, para retraerse y hacer un Freddy en la realidad patético e infumable. No he contado Freddy versus Jason ya que no pertenece a la propia saga por una razón obvia, Jason, y más que una película de terror es como un cómic de Marvel contra DC.
Casandra se giró muy seria. Miró a la muchacha.
- El trabajo es tuyo.
A las 16.00 de la tarde, Sara ya vestía el uniforme y encendía la máquina de palomitas, preparaba los vasos de cartón, limpiaba los grifos de los refrescos y se aseguraba de tener cambio en la caja. Lista para atender al primer cliente.
Nadie apareció en dos horas.
Se aproximó un hombre alto y fuerte, que no conocía, vestido con uniforme granate, igual al suyo pero en versión masculina.
- Hola soy Germán, soy el taquillero entre otras cosas, como veo que no viene nadie aprovecho para presentarme. Hago un poco de todo, aunque en realidad soy cámara de cine.
- Hola, encantada - sonrió Sara -, sí, esto está un poco muerto, día laborable, primera sesión.
- Por la noche se anima más, bueno espero que te vaya bien si necesitas algo estaré en la taquilla, despierto o dormido profundamente.
Los dos rieron y se despidieron.
Pasaron otras dos horas, no entró nadie. Llegó la noche, la última sesión.
Germán tenía razón, las salas 3 y 2 se llenaron a medias, y la sala 1 se abarrotó de espectadores, pero no era el público que Sara esperaba que llegara. Era gente extraña. Una pareja de enamorados y un chico con gafas eran los únicos normales, adolescentes. Entre esta gente exótica, había un obeso calvo que la miraba fijamente, una mujer también rolliza, con el pelo de color rosado, con al menos seis pendientes en la cara, le había pedido palomitas grandes y dos refrescos de naranja, con cierta antipatía. Reparó en otro tipo chocante, tan flaco como un poste eléctrico con un parche en el ojo derecho y un gran tatuaje en el brazo izquierdo del número “13”. Vestían ropas oscuras y eran muy pálidos. << Ojalá no sea así todas las noches, esta gente da grima, pero si es así me tendré que acostumbrar, no puedo dejar un empleo como este… >>, su pensamiento fue interrumpido por la voz de Germán que apareció delante del mostrador.
- Hola Sara - saludó con una sonrisa - Ya ves, a esta hora se hace el dinero.
- Si ya veo, eh, ¿Siempre es así? - Preguntó Sara.
- ¿Qué? - Inquirió Germán confuso.
- Pues, ¿Has visto a la gente?
- Ah, ya se de que hablas. Sara así es la gente de este cine, son verdaderos cinéfilos de terror, vienen aquí porque saben que somos los mejores, nosotros sabemos hacer un buen cine de terror - Respondió Germán.
- ¿Qué sabes hacer buen cine? ¿Es que las películas son vuestras?
- Sí, ya te dije que soy cámara, Casandra es la directora productora y Curtis el guionista.
- Ya, yo me lo como.
- Exacto - apuntó Germán y soltó una carcajada -. Nuestras películas tienen un público muy minoritario, ninguna productora comerciaría con nuestros films.
- No te ofendas, pero me considero una experta y nunca he visto ninguna de sus películas, ni anuncios ni nada.
- Aquí en nuestro país sólo los muy expertos las conocen, las vendemos en el mercado negro o a productoras del extranjero poco conocidas. Pero si quieres informarte puedes visitar nuestra web en thecinemahorror.com, todo seguido.
- Entiendo… - dijo Sara. En ese momento una chica salió corriendo de la sala dos al baño con las manos en la boca, iba a vomitar. Sara reconoció que la chica era la que venia con su novio, la pareja de adolescentes, pues éste la venia siguiendo y se dirigió con ella al baño - ¡Guao! Esto me demuestra que son buenas películas de terror - aseguró Sara con una pequeña risa.
- Pues, bueno, discúlpame, las funciones están a punto de terminar, voy a abrir las puertas, pero antes iré al baño, seguro que esa mujer lo ha dejado todo sucio - dijo Germán dirigiéndose a los lavabos.
A la media hora, los gritos de las salas cesaron, ya nadie quedaba en el local, pero algo la extrañó mucho. Recordó no ver pasar a la pareja del baño, ni a Germán. Terminó pensando que tal vez no se había dado cuenta del momento en el que salieron. Quizás mientras barría una de las salas. No obstante estaba feliz, ya había cumplido con su primer día de trabajo. Había sido muy sencillo.
Cuarenta minutos más tarde, en el apartamento compartido, se enteró de otra muy buena noticia, Alysson había sido contratada para una película, y para celebrar los nuevos empleos compraron una botella de vino y cenaron salmón ahumado.
- ¿Y de que va tu papel? - preguntó Sara. A ella también le hubiera gustado ser actriz, pero no tenia una buena figura, era castaña, rechoncha, baja, con gafas, tímida, la antítesis de su compañera, que era extrovertida, rubia, alta y guapa.
- ¡Seré la protagonista de un slasher de terror!
Inquietudes
Sara salió del edificiopara deshacerse de la basura que se acumulaba con exceso entre las butacas,cada día arrojaba al menos tres bolsas, la mayoría estaban llenas de las cajas de palomitas y nachos, y de los vasos de refrescos. Justo cuando salía vio como el camión del aseo urbano vaciaba el cubo dejándolo sin desechos. El motor rugió y se alejó del callejón.
Caminó hasta el contenedor de basura, y se detuvo extrañada. Había una sustancia roja en el fondo. Negra y viscosa. No se atrevió a tocar para comprobarlo. Le preguntaría a Germán. Después de terminar de barrer el pasillo enmoquetado del vestíbulo, tiró las dos bolsas llenas de inmundicia y volvió a entrar.
No vio a nadie en el pasillo, pasó por la sala dos y escuchó unos desesperantes gritos que provenían de la película que se estaba proyectando. Sintió curiosidad por ver ese famoso cine del que hablaba Casandra. Abrió la puerta y se asomó un poco. Al parecer la película se encontraba ya en su clímax. Vio una mujer con una máscara de porcelana con un cuchillo de carnicero en su mano. Cortó a otra mujer que estaba amarrada a una silla de metal, el lugar donde se encontraban parecía un enorme congelador, pues había pedazos de carne bovino colgando de ganchos, y una gran variedad de cuchillos puestos en una mesa.
La mujer enmascarada hizo algo que logró que Sara se estremeciera, le había seccionado un dedo a su víctima, que estaba en la silla retorciéndose y gritando horriblemente del dolor, <<¡Parece tan real! >> Se dijo Sara en su mente, era tan real que le provocaba nauseas, respiró profundamente y siguió distraída con el horror. Después de aplicarle varios cortes a la mujer de la silla, la torturadora se dio la vuelva y caminó hacia la pared contraria a ellas. La cámara enfocó a un hombre, otra victima apresada en otra silla metálica, tenía algo en la boca que le impedía gritar, pero lloraba, realmente lloraba. El rostro de las víctimas era imposible de ver, estaban en las sombras, manchados de sangre o envueltos con un saco de esparto. No obstante, aquel hombre le recordó a alguien, a alguien que había visto antes. Intentó recordar, algún extra o actor secundario de algún slasher poco conocido. Tenía buena memoria para las caras, no para los nombres.
-¿Qué haces Sara? - sorprendió Curtis, Sara dio un respingo y se rió. Antes de irse robó una última mirada, la mujer había degollado al hombre con el cuchillo de carnicero, y ésta se había empapado de la sangre que surgía del cuello mientras soltaba una carcajada.
- Oh, lo siento, sentía que tenía que fisgar.
- Tranquila puedes espiar todo lo que quieras, pero no entres nunca y te sientes en las butacas, daríamos una mala impresión.
- Oh no, claro que no, jamás haría eso - aseguró mientras caminaban por la moqueta -. ¿Hay alguna manera de conseguir sus películas? No las encuentro en tiendas ni webs.
- Bájatelas con Ares o Emule, Casandra no vende a nadie, pero tampoco podemos evitar que alguien entre con una cámara y...
- Entiendo - concluyó Sara.
A la mañana siguiente, Sara abrió el programa y empezó a bajarse todas las películas de Casandra. Títulos como; El Basurero Asesino, Descuartizamiento en 16:9, El Sótano Sangriento, Máquina Caníbal, Destripamiento al Atardecer… era una filmografía muy apreciada por los amantes del gore y el terror. Vio en la web de thecinemahorror.com, que efectivamente la productora alquilaba un local, durante dos años, y se trasladaba a otro, en una gira mundial sin repetir en el mismo sitio. Palermo, Lyón, Oviedo, Singapur, Lumpur, Goteborg, Ankara, Sant Peters, no eran ciudades muy conocidas pero muy remotas y distantes entre si.
Reparó en uno de los últimos proyectos, Cena de Antropófagos, reparó en la actriz principal. Se llenó de alegría.
- Hola Sara - anunció Alysson entrando por la puerta.
- ¡Felicidades Alysson! - exclamó y se levantó para abrazarla - ¡Vas a trabajar en una película de culto!
Continua....
THE CINEMA HORROR
Entrevista de Trabajo.
Sara se dirigió hacia la cocina donde la esperaba su compañera de piso con un café caliente, estaba aun con su pijama puesto recién levantada, cuando lanzó un enorme bostezo que contagió a Alysson.
-¿Han traído el periódico? - preguntó Sara tomando asiento cerca de la mesa -. Necesito encontrar un empleo ahora mismo, si la Señora Ágata llega a saber que las dos estamos desempleadas no dudará en votarnos de aquí.
- Lo sé, lo sé, ten el periódico - Contestó Alysson con tono preocupado - Hoy iré a otro Casting, esta vez es de una serie y estoy segura de que lo conseguiré - aseguró, sirviéndole una taza caliente de café a Sara.
- Eso espero - expresó Sara dirigiendo su vista hacía los artículos de periódico. Leyó un apartado; DESAPARECIDOS: “Continua la búsqueda de cuatro jóvenes…” Pasó página, tenía prisa por encontrar trabajo, eso sólo era una tragedia más en un mundo lleno de tragedias, no le dio importancia. Fue directa a los anuncios de empleo.
Reparó en un anuncio con una cifra suculenta:
SE OFRECE SUELDO DE 150 DÓLARES AL MES PARA TRABAJAR DE VENDEDORA DE PALOMITAS EN EL The Cinema Horror. DIRECCIÓN; Calle Fricht 217, horario laborable de 08.00 a 22.00 de la noche.
<< Perfecto >>, pensó Sara, la dirección estaba a tres manzanas, terminó su café, se dio una ducha apresurada y en diez minutos caminaba con prisas por la acera. Desde el exterior ya se percibía ese olor agradable de este tipo de locales, un aroma espeso, cerrado, una mezcla de fragancias de todo tipo, atrapadas por la moqueta en paredes y suelos. No obstante el aire era dominado por las explosivas palomitas con mantequilla. Subió los escalones de la entrada principal. Encima de Sara se erigía un luminoso y llamativo letrero donde se anunciaba el nombre del local: “The cinema Horror” y más abajo los títulos de las películas y sus correspondientes horarios de función.
Sara no reconoció ninguna película. Abrió la puerta de cristal y se dirigió al mostrador.
- Perdone, vengo por la oferta de trabajo - preguntó Sara.
- Ah, si, suba esas escaleras, le llevarán al despecho de la encargada - indicó Curtis con el índice mientras apagaba la máquina de palomitas -. Por cierto soy Curtis, de mantenimiento, hago un poco de todo aunque en realidad soy guionista. Espero que te de el trabajo porque andamos escasos de personal.
- Encantada Curtis, espero que sí, a veces trabajo de camarera mientras termino la carrera, espero que eso me valga de algo.
- En ese caso creo que servirás, aquí los clientes vienen solos, no tendrás que ir a sus mesas - sonrió -, y no hagas caso de Casandra, es un poco excéntrica tu dile a todo que sí y te dará el trabajo, estoy seguro.
- Bien, gracias - le devolvió la sonrisa y se alejó.
Cinco minutos más tarde se encontraba sentada frente a la directora. Una mujer madura que no podía disimular ya sus arrugas, pelo gris, gafas de concha roja, mirada petulante pero no antipática. Era una mujer muy seria, no sonrió en ningún momento.
- Bien si has trabajado de camarera, creo que serás válida. Hago un poco de todo, aunque en realidad soy directora de cine. Este es mi local, es como un templo dedicado al cine de terror, y no dejo trabajar a nadie que no ame el arte de verdad.
- ¿Cómo? - se sorprendió Sara.
- Odio a las personas que creen que el cine es una industria, un comercio, sin valorar el cine como tal, una inspiración que debe tratarse con respeto. Nunca verás en mi cartelera producciones de alto presupuesto de la odiosa factoría de Hollywood. Sólo saben hacer cintas mediocres a base de talonario e informática y plagiar buenas obras produciendo como una máquina de churros, son unos holgazanes, y piratean los guiones originales, sin tener nada en cuenta más que sus odiosas estadísticas económicas.
- Creo que la sigo.
- Pero lo que más desprecio, es ese público adolescente descerebrado que tragan con todo, sin valorar nada que no sea superficial, como las estrellas de cine, los efectos especiales y los nombres de directores famosos - explicó Casandra y se puso de pie -. Te haré una pregunta de prueba, así sabremos cuanto amas el cine de terror, si la superas, el trabajo es tuyo.
- No esperaba algo así…
- ¿Qué saga de terror fue destruida en la última entrega por su propio creador debido a un conflicto de intereses con su productora?
Sara miró hacia el suelo, concentrándose. Mientras, la directora paseaba detrás de ella repitiendo la pregunta, y animándola.
Pasados unos segundos, Sara respondió.
- La saga de Pesadilla en Elm Street, una obra maestra como saga en sus seis primeras entregas, luego en la siete el mismo Craven destroza todo lo creado, picado con New Line, diciéndonos que todo era mentira, para retraerse y hacer un Freddy en la realidad patético e infumable. No he contado Freddy versus Jason ya que no pertenece a la propia saga por una razón obvia, Jason, y más que una película de terror es como un cómic de Marvel contra DC.
Casandra se giró muy seria. Miró a la muchacha.
- El trabajo es tuyo.
A las 16.00 de la tarde, Sara ya vestía el uniforme y encendía la máquina de palomitas, preparaba los vasos de cartón, limpiaba los grifos de los refrescos y se aseguraba de tener cambio en la caja. Lista para atender al primer cliente.
Nadie apareció en dos horas.
Se aproximó un hombre alto y fuerte, que no conocía, vestido con uniforme granate, igual al suyo pero en versión masculina.
- Hola soy Germán, soy el taquillero entre otras cosas, como veo que no viene nadie aprovecho para presentarme. Hago un poco de todo, aunque en realidad soy cámara de cine.
- Hola, encantada - sonrió Sara -, sí, esto está un poco muerto, día laborable, primera sesión.
- Por la noche se anima más, bueno espero que te vaya bien si necesitas algo estaré en la taquilla, despierto o dormido profundamente.
Los dos rieron y se despidieron.
Pasaron otras dos horas, no entró nadie. Llegó la noche, la última sesión.
Germán tenía razón, las salas 3 y 2 se llenaron a medias, y la sala 1 se abarrotó de espectadores, pero no era el público que Sara esperaba que llegara. Era gente extraña. Una pareja de enamorados y un chico con gafas eran los únicos normales, adolescentes. Entre esta gente exótica, había un obeso calvo que la miraba fijamente, una mujer también rolliza, con el pelo de color rosado, con al menos seis pendientes en la cara, le había pedido palomitas grandes y dos refrescos de naranja, con cierta antipatía. Reparó en otro tipo chocante, tan flaco como un poste eléctrico con un parche en el ojo derecho y un gran tatuaje en el brazo izquierdo del número “13”. Vestían ropas oscuras y eran muy pálidos. << Ojalá no sea así todas las noches, esta gente da grima, pero si es así me tendré que acostumbrar, no puedo dejar un empleo como este… >>, su pensamiento fue interrumpido por la voz de Germán que apareció delante del mostrador.
- Hola Sara - saludó con una sonrisa - Ya ves, a esta hora se hace el dinero.
- Si ya veo, eh, ¿Siempre es así? - Preguntó Sara.
- ¿Qué? - Inquirió Germán confuso.
- Pues, ¿Has visto a la gente?
- Ah, ya se de que hablas. Sara así es la gente de este cine, son verdaderos cinéfilos de terror, vienen aquí porque saben que somos los mejores, nosotros sabemos hacer un buen cine de terror - Respondió Germán.
- ¿Qué sabes hacer buen cine? ¿Es que las películas son vuestras?
- Sí, ya te dije que soy cámara, Casandra es la directora productora y Curtis el guionista.
- Ya, yo me lo como.
- Exacto - apuntó Germán y soltó una carcajada -. Nuestras películas tienen un público muy minoritario, ninguna productora comerciaría con nuestros films.
- No te ofendas, pero me considero una experta y nunca he visto ninguna de sus películas, ni anuncios ni nada.
- Aquí en nuestro país sólo los muy expertos las conocen, las vendemos en el mercado negro o a productoras del extranjero poco conocidas. Pero si quieres informarte puedes visitar nuestra web en thecinemahorror.com, todo seguido.
- Entiendo… - dijo Sara. En ese momento una chica salió corriendo de la sala dos al baño con las manos en la boca, iba a vomitar. Sara reconoció que la chica era la que venia con su novio, la pareja de adolescentes, pues éste la venia siguiendo y se dirigió con ella al baño - ¡Guao! Esto me demuestra que son buenas películas de terror - aseguró Sara con una pequeña risa.
- Pues, bueno, discúlpame, las funciones están a punto de terminar, voy a abrir las puertas, pero antes iré al baño, seguro que esa mujer lo ha dejado todo sucio - dijo Germán dirigiéndose a los lavabos.
A la media hora, los gritos de las salas cesaron, ya nadie quedaba en el local, pero algo la extrañó mucho. Recordó no ver pasar a la pareja del baño, ni a Germán. Terminó pensando que tal vez no se había dado cuenta del momento en el que salieron. Quizás mientras barría una de las salas. No obstante estaba feliz, ya había cumplido con su primer día de trabajo. Había sido muy sencillo.
Cuarenta minutos más tarde, en el apartamento compartido, se enteró de otra muy buena noticia, Alysson había sido contratada para una película, y para celebrar los nuevos empleos compraron una botella de vino y cenaron salmón ahumado.
- ¿Y de que va tu papel? - preguntó Sara. A ella también le hubiera gustado ser actriz, pero no tenia una buena figura, era castaña, rechoncha, baja, con gafas, tímida, la antítesis de su compañera, que era extrovertida, rubia, alta y guapa.
- ¡Seré la protagonista de un slasher de terror!
Inquietudes
Sara salió del edificiopara deshacerse de la basura que se acumulaba con exceso entre las butacas,cada día arrojaba al menos tres bolsas, la mayoría estaban llenas de las cajas de palomitas y nachos, y de los vasos de refrescos. Justo cuando salía vio como el camión del aseo urbano vaciaba el cubo dejándolo sin desechos. El motor rugió y se alejó del callejón.
Caminó hasta el contenedor de basura, y se detuvo extrañada. Había una sustancia roja en el fondo. Negra y viscosa. No se atrevió a tocar para comprobarlo. Le preguntaría a Germán. Después de terminar de barrer el pasillo enmoquetado del vestíbulo, tiró las dos bolsas llenas de inmundicia y volvió a entrar.
No vio a nadie en el pasillo, pasó por la sala dos y escuchó unos desesperantes gritos que provenían de la película que se estaba proyectando. Sintió curiosidad por ver ese famoso cine del que hablaba Casandra. Abrió la puerta y se asomó un poco. Al parecer la película se encontraba ya en su clímax. Vio una mujer con una máscara de porcelana con un cuchillo de carnicero en su mano. Cortó a otra mujer que estaba amarrada a una silla de metal, el lugar donde se encontraban parecía un enorme congelador, pues había pedazos de carne bovino colgando de ganchos, y una gran variedad de cuchillos puestos en una mesa.
La mujer enmascarada hizo algo que logró que Sara se estremeciera, le había seccionado un dedo a su víctima, que estaba en la silla retorciéndose y gritando horriblemente del dolor, <<¡Parece tan real! >> Se dijo Sara en su mente, era tan real que le provocaba nauseas, respiró profundamente y siguió distraída con el horror. Después de aplicarle varios cortes a la mujer de la silla, la torturadora se dio la vuelva y caminó hacia la pared contraria a ellas. La cámara enfocó a un hombre, otra victima apresada en otra silla metálica, tenía algo en la boca que le impedía gritar, pero lloraba, realmente lloraba. El rostro de las víctimas era imposible de ver, estaban en las sombras, manchados de sangre o envueltos con un saco de esparto. No obstante, aquel hombre le recordó a alguien, a alguien que había visto antes. Intentó recordar, algún extra o actor secundario de algún slasher poco conocido. Tenía buena memoria para las caras, no para los nombres.
-¿Qué haces Sara? - sorprendió Curtis, Sara dio un respingo y se rió. Antes de irse robó una última mirada, la mujer había degollado al hombre con el cuchillo de carnicero, y ésta se había empapado de la sangre que surgía del cuello mientras soltaba una carcajada.
- Oh, lo siento, sentía que tenía que fisgar.
- Tranquila puedes espiar todo lo que quieras, pero no entres nunca y te sientes en las butacas, daríamos una mala impresión.
- Oh no, claro que no, jamás haría eso - aseguró mientras caminaban por la moqueta -. ¿Hay alguna manera de conseguir sus películas? No las encuentro en tiendas ni webs.
- Bájatelas con Ares o Emule, Casandra no vende a nadie, pero tampoco podemos evitar que alguien entre con una cámara y...
- Entiendo - concluyó Sara.
A la mañana siguiente, Sara abrió el programa y empezó a bajarse todas las películas de Casandra. Títulos como; El Basurero Asesino, Descuartizamiento en 16:9, El Sótano Sangriento, Máquina Caníbal, Destripamiento al Atardecer… era una filmografía muy apreciada por los amantes del gore y el terror. Vio en la web de thecinemahorror.com, que efectivamente la productora alquilaba un local, durante dos años, y se trasladaba a otro, en una gira mundial sin repetir en el mismo sitio. Palermo, Lyón, Oviedo, Singapur, Lumpur, Goteborg, Ankara, Sant Peters, no eran ciudades muy conocidas pero muy remotas y distantes entre si.
Reparó en uno de los últimos proyectos, Cena de Antropófagos, reparó en la actriz principal. Se llenó de alegría.
- Hola Sara - anunció Alysson entrando por la puerta.
- ¡Felicidades Alysson! - exclamó y se levantó para abrazarla - ¡Vas a trabajar en una película de culto!
Continua....