Rankum
18-abr-2008, 23:01
- El mal tiempo se aproxima. Nubarrones horrendos nos acechan.
- ¿qué dices? ¡déjate de tonterías y vamos que el parto espera!
- Digo que el tiempo se crispará.
-Estamos llegando al verano, tranquilo que no nieva.
Madre mía, poco dolor te hice pasar a la hora de darme a luz, buena suerte te di al elegir este día para salir al mundo, pues eran elecciones y la matrona te aceleró el parto porque era socialista como tú, para que pudieras votar.
Soy inocente, ¿qué digo? Averígualo, no seas racional, ignora, no amplíes horizontes, cierra nuevos caminos. ¿Estás ya inmóvil? Pues mal hecho, ahora muévete, no sigas mis indicaciones.
Te contradices, en fin, sigo con la historia que me atañe. Entré al mundo precipitadamente, aceleradamente porque bulo gordo el de la matrona que decía que defequé en el interior del vientre materno y que si no se provocaba el nacimiento, yo, un bebé limpio, estaría en peligro.
Me quisieron dejar varios días encerrado en ese dichoso hospital porque me había encontrado mil y una enfermedad. Me pusieron sus respectivos tratamientos, pero la cabezonería y lucha de mi diosa madre me hizo salir de aquel lugar a base de creer poco a los mal llamados “matasanos”.
Mi vida era frágil, ahora también lo es, pero me valgo de mí mismo (en teoría) en esa época, ante mi similitud con la rosa(frágil) y por asegurarse a otro médico me llevó. Cuán sorpresa al descubrir que era niño sano y que si me hubiera puesto en tratamiento, consejo de los doctores de ilustrado hospital serrano, posiblemente, hubiera sufrido daños irreversible.
En su defecto, el niño enfermo, según el hospital, creció sano y vigoroso hasta los tres años, cuando una poco adorable enfermedad le azotó, asma. Asma, bonita palabra que acompaña a muchas personas durante toda su vida o, si es asma infantil, durante la niñez. Lo malo de esta bonita y amarga amistad es que se vuelve muy pesada, es muy insistente y, por tanto, te agobia, te impide respirar. La pasé de largo, pero hasta hace muy poco y, aunque en muy brevísima proporción, aún me queda minúscula secuela.
Lo que no te mata te hace más fuerte, dicho con el que no comparto en demasiada proporción. Si lo digo así de claro y rotundo, no es por contrariar a la “sabiduría popular”, si no porque cada cual vive en un mundo aparte que habita este mundo que todos conocemos y que también entra en contacto con otros mundos de las personas. Hoy día parezco fuerte por lo antes vivido, por lo antes tragado, por lo antes sufrido. Ahora, soy demasiado sensible…….
Después de la enfermedad respiratoria, vino la biológica. Mis células decidieron ser revolucionarias y ser diferentes a sus madres. Biopsia, tranquilidad momentánea, pues sólo es uno, podrían ser más y malignos. Cáncer.
¿Lucho o dejo mi vida a un lado?
¿Por qué no renazco y problema resuelto?
¡Nada de eso!
Logremos el milagro……
Mejor logremos lo imposible, hagamos la nada, consideremos al todo “eso”.
Días más tarde, despierto. Despierto bajo un cielo bochornoso, un ambiente caluroso y una temperatura nublada. 22 enero.
Vuelvo a ser rey, el rey de la ignorancia, de la pesadumbre.
Tres, dos , uno, sonrían.
- ¿qué dices? ¡déjate de tonterías y vamos que el parto espera!
- Digo que el tiempo se crispará.
-Estamos llegando al verano, tranquilo que no nieva.
Madre mía, poco dolor te hice pasar a la hora de darme a luz, buena suerte te di al elegir este día para salir al mundo, pues eran elecciones y la matrona te aceleró el parto porque era socialista como tú, para que pudieras votar.
Soy inocente, ¿qué digo? Averígualo, no seas racional, ignora, no amplíes horizontes, cierra nuevos caminos. ¿Estás ya inmóvil? Pues mal hecho, ahora muévete, no sigas mis indicaciones.
Te contradices, en fin, sigo con la historia que me atañe. Entré al mundo precipitadamente, aceleradamente porque bulo gordo el de la matrona que decía que defequé en el interior del vientre materno y que si no se provocaba el nacimiento, yo, un bebé limpio, estaría en peligro.
Me quisieron dejar varios días encerrado en ese dichoso hospital porque me había encontrado mil y una enfermedad. Me pusieron sus respectivos tratamientos, pero la cabezonería y lucha de mi diosa madre me hizo salir de aquel lugar a base de creer poco a los mal llamados “matasanos”.
Mi vida era frágil, ahora también lo es, pero me valgo de mí mismo (en teoría) en esa época, ante mi similitud con la rosa(frágil) y por asegurarse a otro médico me llevó. Cuán sorpresa al descubrir que era niño sano y que si me hubiera puesto en tratamiento, consejo de los doctores de ilustrado hospital serrano, posiblemente, hubiera sufrido daños irreversible.
En su defecto, el niño enfermo, según el hospital, creció sano y vigoroso hasta los tres años, cuando una poco adorable enfermedad le azotó, asma. Asma, bonita palabra que acompaña a muchas personas durante toda su vida o, si es asma infantil, durante la niñez. Lo malo de esta bonita y amarga amistad es que se vuelve muy pesada, es muy insistente y, por tanto, te agobia, te impide respirar. La pasé de largo, pero hasta hace muy poco y, aunque en muy brevísima proporción, aún me queda minúscula secuela.
Lo que no te mata te hace más fuerte, dicho con el que no comparto en demasiada proporción. Si lo digo así de claro y rotundo, no es por contrariar a la “sabiduría popular”, si no porque cada cual vive en un mundo aparte que habita este mundo que todos conocemos y que también entra en contacto con otros mundos de las personas. Hoy día parezco fuerte por lo antes vivido, por lo antes tragado, por lo antes sufrido. Ahora, soy demasiado sensible…….
Después de la enfermedad respiratoria, vino la biológica. Mis células decidieron ser revolucionarias y ser diferentes a sus madres. Biopsia, tranquilidad momentánea, pues sólo es uno, podrían ser más y malignos. Cáncer.
¿Lucho o dejo mi vida a un lado?
¿Por qué no renazco y problema resuelto?
¡Nada de eso!
Logremos el milagro……
Mejor logremos lo imposible, hagamos la nada, consideremos al todo “eso”.
Días más tarde, despierto. Despierto bajo un cielo bochornoso, un ambiente caluroso y una temperatura nublada. 22 enero.
Vuelvo a ser rey, el rey de la ignorancia, de la pesadumbre.
Tres, dos , uno, sonrían.