Aguas
03-abr-2008, 16:03
Presentación del libro por su autora
http://www.sumadeletras.com/minisite/laberinto_rosa/img/autora_1.jpgAcceder a El laberinto de la rosa
Los seres humanos son animales curiosos por naturaleza, con intelectos agudos, siempre que nos ocupe algo que estimule nuestra imaginación.
Hace algunos años, el excelente relato de Umberto Eco El nombre de la rosa me demostró la fascinación que encontramos las personas al descubrir mensajes “ocultistas” (escondidos). Tenemos una tendencia natural a querer resolver enigmas, a que nos intriguen informaciones secretas. El ocho, y más recientemente El código Da Vinci de Dan Brown y durante el tiempo en el que estuve escribiendo mi propio libro el enorme éxito de Kate Mosse Laberinto, nos recuerdan que quizá sentimos que se nos ha dado sólo parte de la información, que hay verdades que no se nos han hecho llegar e incluso conocimientos más grandes que pueden haberse perdido en el tiempo. Y opino que esto se da especialmente en el caso de las mujeres, los sanadores y las personas intuitivas del pasado.
http://www.sumadeletras.com/minisite/laberinto_rosa/img/autora_2.jpgTodo esto constituyó gran parte de lo que inspiró El laberinto de la rosa. Me fascinó el hecho de que en la corte de la reina Isabel hubiera una mujer excepcional en el centro de un grupo de hombres poderosos de mentes inquietas e ideas novedosas que sobrevivían en tiempos peligrosos: los Shakespeare y los Marlowe, los Drake y los Raleigh, los Spenser y los Sidney, los Walsingham. Sin embargo, uno de los héroes menos reconocidos de la época de Isabel fue el gran astrólogo, filósofo y matemático John Dee. Opino que le infravaloramos clasificándolo como el hombre que hizo la carta astral de Isabel y que además eligió el día más propicio para su coronación. Sin embargo, también fue un gran erudito y un bibliófilo sin igual cuya colección de libros, adquiridos en monasterios de toda Europa cuando fueron cerrados y saqueados, formaba la biblioteca de referencia de los estudiosos y exploradores de la reina, hombres de letras, e incluso de su red de espías. Dee introdujo los libros y los pensamientos que propiciaron un Renacimiento tardío en la era isabelina y Shakespeare le rindió honores como el Próspero de su última obra, La tempestad.
Ésta fue una era de secretismo. Durante el reinado de Isabel, la Inquisición imponía el terror en el sur católico y la Reforma estaba cambiando la ideología del norte de Europa. La exploración del Nuevo Mundo cambió la concepción del hombre sobre el mundo que habitaba, expandiendo su conciencia filosófica y física. Y estas ideas secretas, que tan intensamente atañían a lo espiritual y lo político, podían poner y de hecho pusieron en peligro vidas humanas.
http://www.sumadeletras.com/minisite/laberinto_rosa/img/autora_3.jpgCon este telón de fondo he tejido una historia de amor moderna. De la misma manera que Shakespeare hacía alusiones veladas a los regímenes políticos y los problemas sociales de su tiempo y su realidad por medio de historias, comedias y tragedias que se desarrollaban en otros tiempos y realidades, El laberinto de la rosa explora algunas tramas paralelas entre el mundo de ansiedad religiosa y cambios sociales de Isabel y el nuestro. Lo he escrito con el formato de una comedia de Shakespeare, ¡aunque no con su estilo lingüístico!: tres parejas de amantes entran en un laberinto en el que sus emociones, su conciencia y su manera de ver las cosas sufrirán una metamorfosis. Es sobre todo una historia de amor que comprende la búsqueda del legado secreto que dejó a uno de sus descendientes John Dee, un hombre del que se decía que podía hablar con los ángeles. Pero también es, de manera crucial, la búsqueda del significado de la Rosa, la búsqueda de la hermandad entre los hombres. La heroína es Lucy, una joven de talento, en la que una serie de circunstancias inusuales provocan una respuesta alterada al mundo en el que vive. Si bien es un cuento delicado y femenino, también sugiere que el bien máximo proviene de una mezcla especial de aquellas cualidades que consideramos “femeninas” junto con las que pensamos que son “masculinas”. Hombre y mujer se unen para descubrir las máximas realizaciones personales. La novela es un misterio romántico, un llamamiento para que hagamos trabajar unidas diferentes energías e ideas; no sólo lo masculino y lo femenino, sino también aquellas que son distintas en lo espiritual y lo cultural.
http://www.sumadeletras.com/minisite/laberinto_rosa/img/autora_4.gifLa ruta por el laberinto está llena de peligros, y aquí es donde la novela se convierte en altamente política y muy moderna. Hay grupos que parecen estar tan atrincherados en sus posturas religiosas en la actualidad, en el siglo XXI, como lo estaban en los tiempos de Shakespeare. Lo que he dicho, lo que sugiero, molestará a algunos de ellos. Sin embargo, deseaba encarar la política y la religión de manera decidida, ya que muchísimas voces tolerantes están siendo ahogadas por aquellos que apelan a soluciones extremas y que se aprovechan de miedos muy reales. En la postura más pesimista, me parecía que estamos al borde de nuestra propia Inquisición.
Mi propio pasado probable demuestra, como mínimo, una ausencia de ortodoxia espiritual por mi parte. Mi padre dejó Italia cuando era un niño en la década de 1930, ya que su familia expresó con demasiada claridad su oposición a algunas de las ideas de Mussolini y dejaron atrás su país y sus vidas porque sentían que estaban en peligro. El padre de mi marido también fue un exiliado político, obligado a dejar Hollywood en la década de 1950 para evitar la inquisición de McCarthy. Quizá por eso, al ser algo tan cercano a mí, he usado El laberinto de la rosa para explorar los temas del conflicto ideológico y los peligros de la estrechez de ideas muy enraizadas.
Pero es una historia de amor. Y trata de la esperanza. Es algo que Robert Frost sugirió en su poema “Riders”: que “tenemos ideas que aún no hemos puesto a prueba”.
Espero que la historia, tupidamente tejida y con muchos hilos, junto con los enigmas y puzles que conforman la columna vertebral de la novela, haga justicia a tu aguda curiosidad y estimule tu imaginación.
http://www.sumadeletras.com/minisite/laberinto_rosa/img/autora_1.jpgAcceder a El laberinto de la rosa
Los seres humanos son animales curiosos por naturaleza, con intelectos agudos, siempre que nos ocupe algo que estimule nuestra imaginación.
Hace algunos años, el excelente relato de Umberto Eco El nombre de la rosa me demostró la fascinación que encontramos las personas al descubrir mensajes “ocultistas” (escondidos). Tenemos una tendencia natural a querer resolver enigmas, a que nos intriguen informaciones secretas. El ocho, y más recientemente El código Da Vinci de Dan Brown y durante el tiempo en el que estuve escribiendo mi propio libro el enorme éxito de Kate Mosse Laberinto, nos recuerdan que quizá sentimos que se nos ha dado sólo parte de la información, que hay verdades que no se nos han hecho llegar e incluso conocimientos más grandes que pueden haberse perdido en el tiempo. Y opino que esto se da especialmente en el caso de las mujeres, los sanadores y las personas intuitivas del pasado.
http://www.sumadeletras.com/minisite/laberinto_rosa/img/autora_2.jpgTodo esto constituyó gran parte de lo que inspiró El laberinto de la rosa. Me fascinó el hecho de que en la corte de la reina Isabel hubiera una mujer excepcional en el centro de un grupo de hombres poderosos de mentes inquietas e ideas novedosas que sobrevivían en tiempos peligrosos: los Shakespeare y los Marlowe, los Drake y los Raleigh, los Spenser y los Sidney, los Walsingham. Sin embargo, uno de los héroes menos reconocidos de la época de Isabel fue el gran astrólogo, filósofo y matemático John Dee. Opino que le infravaloramos clasificándolo como el hombre que hizo la carta astral de Isabel y que además eligió el día más propicio para su coronación. Sin embargo, también fue un gran erudito y un bibliófilo sin igual cuya colección de libros, adquiridos en monasterios de toda Europa cuando fueron cerrados y saqueados, formaba la biblioteca de referencia de los estudiosos y exploradores de la reina, hombres de letras, e incluso de su red de espías. Dee introdujo los libros y los pensamientos que propiciaron un Renacimiento tardío en la era isabelina y Shakespeare le rindió honores como el Próspero de su última obra, La tempestad.
Ésta fue una era de secretismo. Durante el reinado de Isabel, la Inquisición imponía el terror en el sur católico y la Reforma estaba cambiando la ideología del norte de Europa. La exploración del Nuevo Mundo cambió la concepción del hombre sobre el mundo que habitaba, expandiendo su conciencia filosófica y física. Y estas ideas secretas, que tan intensamente atañían a lo espiritual y lo político, podían poner y de hecho pusieron en peligro vidas humanas.
http://www.sumadeletras.com/minisite/laberinto_rosa/img/autora_3.jpgCon este telón de fondo he tejido una historia de amor moderna. De la misma manera que Shakespeare hacía alusiones veladas a los regímenes políticos y los problemas sociales de su tiempo y su realidad por medio de historias, comedias y tragedias que se desarrollaban en otros tiempos y realidades, El laberinto de la rosa explora algunas tramas paralelas entre el mundo de ansiedad religiosa y cambios sociales de Isabel y el nuestro. Lo he escrito con el formato de una comedia de Shakespeare, ¡aunque no con su estilo lingüístico!: tres parejas de amantes entran en un laberinto en el que sus emociones, su conciencia y su manera de ver las cosas sufrirán una metamorfosis. Es sobre todo una historia de amor que comprende la búsqueda del legado secreto que dejó a uno de sus descendientes John Dee, un hombre del que se decía que podía hablar con los ángeles. Pero también es, de manera crucial, la búsqueda del significado de la Rosa, la búsqueda de la hermandad entre los hombres. La heroína es Lucy, una joven de talento, en la que una serie de circunstancias inusuales provocan una respuesta alterada al mundo en el que vive. Si bien es un cuento delicado y femenino, también sugiere que el bien máximo proviene de una mezcla especial de aquellas cualidades que consideramos “femeninas” junto con las que pensamos que son “masculinas”. Hombre y mujer se unen para descubrir las máximas realizaciones personales. La novela es un misterio romántico, un llamamiento para que hagamos trabajar unidas diferentes energías e ideas; no sólo lo masculino y lo femenino, sino también aquellas que son distintas en lo espiritual y lo cultural.
http://www.sumadeletras.com/minisite/laberinto_rosa/img/autora_4.gifLa ruta por el laberinto está llena de peligros, y aquí es donde la novela se convierte en altamente política y muy moderna. Hay grupos que parecen estar tan atrincherados en sus posturas religiosas en la actualidad, en el siglo XXI, como lo estaban en los tiempos de Shakespeare. Lo que he dicho, lo que sugiero, molestará a algunos de ellos. Sin embargo, deseaba encarar la política y la religión de manera decidida, ya que muchísimas voces tolerantes están siendo ahogadas por aquellos que apelan a soluciones extremas y que se aprovechan de miedos muy reales. En la postura más pesimista, me parecía que estamos al borde de nuestra propia Inquisición.
Mi propio pasado probable demuestra, como mínimo, una ausencia de ortodoxia espiritual por mi parte. Mi padre dejó Italia cuando era un niño en la década de 1930, ya que su familia expresó con demasiada claridad su oposición a algunas de las ideas de Mussolini y dejaron atrás su país y sus vidas porque sentían que estaban en peligro. El padre de mi marido también fue un exiliado político, obligado a dejar Hollywood en la década de 1950 para evitar la inquisición de McCarthy. Quizá por eso, al ser algo tan cercano a mí, he usado El laberinto de la rosa para explorar los temas del conflicto ideológico y los peligros de la estrechez de ideas muy enraizadas.
Pero es una historia de amor. Y trata de la esperanza. Es algo que Robert Frost sugirió en su poema “Riders”: que “tenemos ideas que aún no hemos puesto a prueba”.
Espero que la historia, tupidamente tejida y con muchos hilos, junto con los enigmas y puzles que conforman la columna vertebral de la novela, haga justicia a tu aguda curiosidad y estimule tu imaginación.