Javincy
31-mar-2008, 07:56
http://img338.imageshack.us/img338/9348/garciamarqueznl3.jpg
La crítica ha convertido a García Márquez en cliché
La colombiana Alejandra Jaramillo propone leer y conocer al Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez más allá de los estereotipos que se han creado a su alrededor en más de 40 años, después de la publicación de su novela “Cien años de soledad”.
La especialista en literatura latinoamericana brindará esta semana junto al director teatral Víctor Viviescas una serie de conferencias sobre García Márquez.
Hoy por la noche, en la Feria del Libro, Jaramillo abordará a García Márquez y su impacto en la literatura latinoamericana desde su investigación “Encuentros y choques culturales, problemas de la literatura latinoamericana del siglo XX”, donde estudia también a autores como Jorge Luis Borges, Elena Poniatowska y Macedonio Fernández.
En su estudio, “Propongo que lo latinoamericano no es ‘lo’, es múltiple, son diversos tipos de expresiones, necesitamos saber cómo verlas. La literatura latinoamericana en el siglo XX ha sido leída fuertemente desde una necesidad de crear nociones de lo latinoamericano como universal”, explica la crítica.
¿Cómo entra la obra de Gabriel García Márquez en su estudio sobre la literatura latinoamericana del siglo XX?
García Márquez es un autor que, desde mi perspectiva, ha sido leído en términos de querer mostrarlo como un autor universal por su impacto, porque es innegable, pero al mismo tiempo es un autor que tiene un discurso que permite moverse en el campo del estereotipo latinoamericano, de lo más esterotípico nuestro, lo cual no quiere decir que esa sea una obra esterotípica. Lo contrario, es una obra que está negándose a una racionalidad que quiere hacer ver el mundo latinoamericano como un mundo que debe civilizarse y ser de ciertas maneras. Pero ha sido leído desde el otro lado.
¿Eso no es difícil, no se ha convertido él en un cliché: mariposas amarillas y mujeres voladoras?
Estoy de acuerdo en que la crítica lo ha convertido en eso, lo ha empobrecido porque no ha tenido la capacidad de leer desde unas formas de pensamiento que puedan mostrar otras caras. García Márquez es un escritor que tenía la claridad absoluta de hacia dónde necesitaba ir, en términos estéticos, temáticos, qué rupturas había que hacer con la literatura latinoamericana de su época. Con un autor de esta magnitud, la crítica tiene que seguir pensando y trabajando. La responsabilidad es hacer lecturas distintas, sacarlo del cliché.
¿Cómo consiguió la crítica literaria convertirlo en lugar común?
El propio discurso de García Márquez de la noción de lo increíble se le invierte y genera el cliché. La obra de García Márquez lo que hace no es darle un lugar preponderante a lo mágico, a lo increíble, es hacer de lo increíble parte de la cotidianidad, es invertir las relaciones del mundo racional y lo que desborda la razón, desde mi manera de verlo. Pero lo que los críticos hicieron fue extraer lo que parece increíble y volverlo el cliché de una cultura que era mucho más compleja, que estaba tratando de romper con paradigmas estéticos latinoamericanos, que quería salirse de la novela de la tierra, por ejemplo.
Luego con la generación de McOndo, con Alberto Fuguet a la cabeza, ¿se reaccionó contra la crítica, contra el mercado o contra García Márquez?
Creo que es una respuesta al mercado. En este momento las corporaciones que manejan el mercado grande editorial se quedaron con dos estereotipos muy fuertes: el mundo mágico macondiano o la de izquierda comprometida. El problema no es estigmatizar escritores, sino cómo rompemos con que nos estén pidiendo hacer un tipo de literatura.
¿La literatura latinoamericana tiene que dejar de ser mágica?
No. Creo que tiene que contar lo que cada escritor desde lo más profundo necesita contar. Después, quienes los leen y los interpretan también deben tener una responsabilidad de preguntarle a la literatura desde unos lugares más inteligentes y más plurales y no quedarse buscando los estereotipos. Muchos editores siguen diciendo que todavía no se ha vuelto a escribir una buena novela en Latinoamérica porque no hay una novela que haya vendido como “Cien años de soledad”. Eso a mí me parece absurdo. No podemos medir la literatura en términos de ventas y en términos de que tenga el mismo impacto que “Cien años de soledad”. Lo triste es que así pensamos.
La crítica ha convertido a García Márquez en cliché
La colombiana Alejandra Jaramillo propone leer y conocer al Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez más allá de los estereotipos que se han creado a su alrededor en más de 40 años, después de la publicación de su novela “Cien años de soledad”.
La especialista en literatura latinoamericana brindará esta semana junto al director teatral Víctor Viviescas una serie de conferencias sobre García Márquez.
Hoy por la noche, en la Feria del Libro, Jaramillo abordará a García Márquez y su impacto en la literatura latinoamericana desde su investigación “Encuentros y choques culturales, problemas de la literatura latinoamericana del siglo XX”, donde estudia también a autores como Jorge Luis Borges, Elena Poniatowska y Macedonio Fernández.
En su estudio, “Propongo que lo latinoamericano no es ‘lo’, es múltiple, son diversos tipos de expresiones, necesitamos saber cómo verlas. La literatura latinoamericana en el siglo XX ha sido leída fuertemente desde una necesidad de crear nociones de lo latinoamericano como universal”, explica la crítica.
¿Cómo entra la obra de Gabriel García Márquez en su estudio sobre la literatura latinoamericana del siglo XX?
García Márquez es un autor que, desde mi perspectiva, ha sido leído en términos de querer mostrarlo como un autor universal por su impacto, porque es innegable, pero al mismo tiempo es un autor que tiene un discurso que permite moverse en el campo del estereotipo latinoamericano, de lo más esterotípico nuestro, lo cual no quiere decir que esa sea una obra esterotípica. Lo contrario, es una obra que está negándose a una racionalidad que quiere hacer ver el mundo latinoamericano como un mundo que debe civilizarse y ser de ciertas maneras. Pero ha sido leído desde el otro lado.
¿Eso no es difícil, no se ha convertido él en un cliché: mariposas amarillas y mujeres voladoras?
Estoy de acuerdo en que la crítica lo ha convertido en eso, lo ha empobrecido porque no ha tenido la capacidad de leer desde unas formas de pensamiento que puedan mostrar otras caras. García Márquez es un escritor que tenía la claridad absoluta de hacia dónde necesitaba ir, en términos estéticos, temáticos, qué rupturas había que hacer con la literatura latinoamericana de su época. Con un autor de esta magnitud, la crítica tiene que seguir pensando y trabajando. La responsabilidad es hacer lecturas distintas, sacarlo del cliché.
¿Cómo consiguió la crítica literaria convertirlo en lugar común?
El propio discurso de García Márquez de la noción de lo increíble se le invierte y genera el cliché. La obra de García Márquez lo que hace no es darle un lugar preponderante a lo mágico, a lo increíble, es hacer de lo increíble parte de la cotidianidad, es invertir las relaciones del mundo racional y lo que desborda la razón, desde mi manera de verlo. Pero lo que los críticos hicieron fue extraer lo que parece increíble y volverlo el cliché de una cultura que era mucho más compleja, que estaba tratando de romper con paradigmas estéticos latinoamericanos, que quería salirse de la novela de la tierra, por ejemplo.
Luego con la generación de McOndo, con Alberto Fuguet a la cabeza, ¿se reaccionó contra la crítica, contra el mercado o contra García Márquez?
Creo que es una respuesta al mercado. En este momento las corporaciones que manejan el mercado grande editorial se quedaron con dos estereotipos muy fuertes: el mundo mágico macondiano o la de izquierda comprometida. El problema no es estigmatizar escritores, sino cómo rompemos con que nos estén pidiendo hacer un tipo de literatura.
¿La literatura latinoamericana tiene que dejar de ser mágica?
No. Creo que tiene que contar lo que cada escritor desde lo más profundo necesita contar. Después, quienes los leen y los interpretan también deben tener una responsabilidad de preguntarle a la literatura desde unos lugares más inteligentes y más plurales y no quedarse buscando los estereotipos. Muchos editores siguen diciendo que todavía no se ha vuelto a escribir una buena novela en Latinoamérica porque no hay una novela que haya vendido como “Cien años de soledad”. Eso a mí me parece absurdo. No podemos medir la literatura en términos de ventas y en términos de que tenga el mismo impacto que “Cien años de soledad”. Lo triste es que así pensamos.